jueves, 26 de febrero de 2026

1894: LUZ Y PROGRESO EN ESTADILLA

 

Estadilla inaugura su alumbrado eléctrico: 

un ejemplo de progreso y modernidad



    El 16 de abril de 1894, en la villa de Estadilla, provincia de Huesca, con unos 400 vecinos y situada a doce kilómetros de Barbastro, se inauguró el alumbrado eléctrico público y particular, un adelanto recibido con entusiasmo por el vecindario y las autoridades locales. El acto se llevó a cabo con resultados completamente satisfactorios, marcando un hito en la historia de esta pequeña localidad.

    La instalación fue realizada por la Sociedad de Electricidad, domiciliada en Barbastro y dirigida por D. Pablo Sánchez, con la colaboración de su instalador D. Fermín Puyol y un equipo de operarios. La central eléctrica, situada a unos cinco kilómetros del casco urbano de Estadilla, utiliza la misma acequia que riega la extensa huerta de la villa, permitiendo un aprovechamiento eficiente de los recursos locales.



    El alumbrado público se compone de más de treinta focos gratuitos para la villa, mientras que las lámparas incandescentes particulares, de 8 y 10 bujías, se ofrecen a los vecinos por 25 céntimos mensuales por bujía, con luz de sol a sol. Esto hace que la electricidad sea más económica que el aceite o el petróleo y proporcione un beneficio tangible a todas las casas, desde la cocina hasta los establos.

    El acontecimiento fue celebrado con una cena en honor de D. Pablo Sánchez y su equipo, a la que asistieron numerosos visitantes, y durante la cual se realizaron brindis por la prosperidad de Estadilla, la Sociedad de Electricidad y la continuidad de las buenas relaciones entre el vecindario y los promotores de la instalación.

    Aunque grandes ciudades españolas como Madrid (primeras luces públicas desde 1878), Barcelona (1882–1888) o Huesca y Zaragoza (a principios de 1890 y 1894 respectivamente) ya contaban con algún tipo de alumbrado eléctrico, el hecho es extraordinario para una villa de tan solo 400 habitantes, situando a Estadilla prácticamente al nivel de los núcleos urbanos más avanzados del país y convirtiéndola en un ejemplo de progreso rural.

    En un contexto más amplio, este hecho se inscribe en un año marcado por avances tecnológicos y científicos: en 1894 se perfeccionaban proyectores cinematográficos, se extendía la electrificación urbana en Europa y se desarrollaban descubrimientos médicos y químicos, como el aislamiento del bacilo del tétanos. Así, mientras el mundo avanzaba hacia la modernidad, Estadilla adoptaba la electricidad, acercando la luz y el progreso a todos sus vecinos.


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