ANTONIO Y LA FRAGATA MÁGICA
Había una vez un niño de un pequeño
pueblo llamado Estadilla. Se llamaba Antonio Abbad y soñaba con los barcos y
los mares lejanos.
Cuando creció, Antonio se hizo
marinero y subió a la fragata “Santa Gertrudis”, un barco enorme que lo
llevaría a aventuras increíbles. Su misión era escribir un diario de todo lo
que pasaba en el barco: tormentas, olas gigantes, islas misteriosas y barcos
extraños que encontraban en el mar.
Antonio navegó desde Cádiz hasta
América, pasando por Montevideo, Lima y Acapulco. Vieron nieve, hielo y hasta
barcos con banderas sospechosas. En Acapulco ayudaron a marineros enfermos y
siguieron su viaje con valentía.
Durante su viaje, Antonio también
descubrió y corrigió mapas de islas que nadie había dibujado bien antes. Aunque
el escorbuto y los insectos molestaban a la tripulación, Antonio siempre
escribía la verdad en su diario.
Antonio Abbad vivió muchas aventuras,
enfrentó peligros y ayudó a que el mundo conociera mejor los mares. Y aunque ya
no está, su diario nos recuerda que con curiosidad y valentía cualquiera puede
vivir grandes aventuras.

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