LA CARRERA DE GALLOS
Hace muchos, muchos años, en el
pueblo de Estadilla, había una olivera muy especial. Era una olivera grande y
fuerte, que crecía tranquila junto al camino de tierra que llevaba al pueblo.
Un día, los vecinos tuvieron una idea
muy divertida: organizar una gran carrera a pie.
Los corredores eran personas adultas
del pueblo, hombres fuertes y rápidos, que entrenaban mucho caminando y
corriendo por los caminos. La carrera empezaba junto a la olivera y seguía por
un camino polvoriento, donde los pies levantaban nubes de polvo mientras
corrían.
El camino llevaba hasta el pueblo,
hasta llegar al Portal del Sol, donde estaba la meta. Allí mismo le esperaban
todos los habitantes animándolos
¿Y cuál era el premio?¡Un gallo!
El gallo esperaba vivos y tranquilos
en la meta. Eran el premio para el corredor que llegara primero. Por eso, desde
entonces, la olivera se llamó la Olivera de los Gallos.
Hoy la carrera ya no se celebra, pero
la olivera sigue en su sitio, cuidando la historia del pueblo y recordándonos
cómo se divertían antes, cuando correr era una fiesta y todo el pueblo se
reunía para mirar y animar.
Y ahora, los gallos…mejor que sigan
felices, y que el premio sea el aplauso y la alegría de correr juntos.

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