LAS AGUEDAS Y EL
CAMPANARIO
Hace muchos años, en el pueblo se
celebraba Santa Águeda con una tradición especial: las mujeres subían al
campanario a tocar las campanas mientras las niñas del colegio las observaban
con admiración. Al salir de clase, las niñas corrían a subir con ellas y, pese
al miedo que daban las viejas escaleras de madera, vivían la experiencia con
ilusión y valentía, ayudadas por familiares y amigas. Las mujeres también
recorrían las casas cobrando montadas en un burro adornado. Hoy el antiguo
campanario ya no existe, pero aquellas niñas son ahora mujeres que guardan con
emoción el recuerdo de las campanas y de una tradición inolvidable.

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