UN COLEGIO PARA LAS NIÑAS EN
ESTADILLA
Hace muchos años, en el pueblo de
Estadilla, vivía una mujer muy especial llamada Cristina Cabrera.
Cristina no era conocida por gritar
ni mandar, sino por ser buena, tranquila y generosa.
Le gustaba ayudar, escuchar y pensar
siempre en los demás.
Un día se dio cuenta de algo muy
importante: muchas niñas no podían ir a la escuela y no tenían un lugar donde
aprender.
Entonces Cristina Cabrera tuvo una
gran idea: construir un colegio para niñas en Estadilla.
Con mucho esfuerzo y mucho cariño,
ayudó a construir el colegio.
Allí las niñas aprendían a leer, a
escribir, a contar y también a ser buenas personas.
Cristina se sentía feliz viendo a las
niñas entrar cada mañana con sus libros, porque sabía que la educación podía
cambiar sus vidas.
Y así, gracias a su forma de ser
—bondadosa y generosa—,
Cristina Cabrera dejó un regalo que aún hoy se recuerda en el pueblo.
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