jueves, 19 de febrero de 2026

CUENTO HISTORICO "EL PASTOR DE ESTADILLA"

 

EL PASTOR DE ESTADILLA Y SU REBAÑO VIAJERO

 

Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Estadilla, un pastor muy valiente que cuidaba de sus ovejas y cabras con mucho amor. Su familia había sido pastores durante cuatro generaciones, y él había aprendido desde pequeño a caminar por los valles y montañas del Pirineo.

Cada amanecer, con el cayado en la mano, el pastor salía con su rebaño, recorriendo caminos donde el viento soplaba fuerte y la nieve a veces cubría las piedras. A pesar del frío y de las noches bajo el cielo estrellado, él nunca estaba solo, porque sus ovejas y cabras eran sus compañeras fieles.

—¡Vamos, pequeñas! —les decía—. Hoy descubriremos nuevos pastos.

El pastor conocía todos los secretos de la montaña: dónde encontrar la hierba más jugosa, cómo proteger a los animales de la lluvia y la nieve, y cómo escuchar los sonidos del viento para saber si venía tormenta. Cada paso era una lección, y cada día, una aventura.

Un día, mientras el rebaño subía por un valle empinado, un rayo cayó cerca y algunos animales se asustaron. Pero el pastor, con calma y cariño, los tranquilizó:

—No pasa nada, estamos juntos —les dijo—. Siempre cuidaremos unos de otros.

Con los años, su dedicación y esfuerzo fueron reconocidos. En una ceremonia especial le entregaron el “Cayado de Honor”, un bastón tallado a mano que simbolizaba la tradición de su oficio y la historia de generaciones de pastores.

—Este cayado es para ti, porque tu vida ha sido un regalo para la montaña y los animales —le dijeron.

El pastor sonrió y pensó en su abuelo, en sus padres y en sus hijos.

Sabía que, aunque el pastoreo hoy era más difícil que antes, la tradición no se perdería. Mientras él enseñara a cuidar el rebaño con amor, el espíritu de la trashumancia seguiría vivo.

Cada día, al amanecer, el pastor de Estadilla y su rebaño continuaban caminando por valles y montañas, con el corazón lleno de fuerza y esperanza. Y así, generación tras generación, la montaña y los animales siempre tendrían un amigo fiel.




 


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