jueves, 19 de febrero de 2026

CUENTO HISTORICO " EL SECRETO DEL BARRANCO"

 

JOSÉ SARRAMONA Y EL SECRETO DEL BARRANCO

 

Hace muchos años, en el pueblo de Estadilla, vivía un campesino bueno y trabajador llamado José Sarramona.

Cada día, José cuidaba los huertos con paciencia y alegría. Cuando terminaba de trabajar, le gustaba pasear por su lugar preferido: el barranco de los Huertos, por donde corría tranquila el agua de la fuente de los Doce Caños.

En sus paseos nunca estaba solo. Le acompañaban los petirrojos, los ruiseñores, con su canto melodioso, y una ardilla roja que saltaba de árbol en árbol.

—Qué bonito es este lugar —decía José mientras escuchaba la naturaleza.

Un día, mientras caminaba, José notó un olor muy especial. No era fuerte ni desagradable, pero sí muy conocido.

—Este olor me resulta familiar… —pensó.

Siguió el camino guiado por su olfato hasta encontrar un manantial de aguas sulfurosas. El agua era clara y tranquila, sin burbujas ni vapor, pero aquel olor le recordó un sitio donde había estado tiempo atrás, un lugar donde esas aguas curaban enfermedades.

José comprendió que había descubierto algo importante. Volvió al pueblo y avisó a los vecinos y a los dueños del lugar. Todos se alegraron y decidieron construir allí un balneario.

Con el paso del tiempo, llegaron personas de muchos lugares:
de Aragón, de Cataluña e incluso de Madrid. Venían a bañarse en aquellas aguas y muchos se marchaban sintiéndose mejor y más felices. El balneario se convirtió en uno de los más visitados de la región.

Los años pasaron y, aunque el balneario ya no existe, el barranco sigue vivo. El agua continúa su camino entre las piedras y los árboles.

Ahora son los niños de Estadilla los que pasean por allí con sus padres, escuchando a los pájaros y observando a la ardilla roja correr entre las ramas.

Los petirrojos, los ruiseñores y la ardilla siguen allí… y aunque el balneario desapareció, todos ellos todavía recuerdan y echan de menos a José Sarramona, el campesino que supo escuchar a la naturaleza
y descubrir su secreto.

 



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