jueves, 19 de febrero de 2026

CUENTO HISTORICO "LAS MANOS MAGICAS"

 

LAS MANOS MÁGICAS DE ESTADILLA

 

Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Estadilla, un lugar muy especial donde pasaban cosas mágicas: el taller de las zurcidoras. Allí, mujeres con manos muy hábiles podían hacer desaparecer los agujeros y roturas de las telas, dejando cada prenda tan bonita como nueva.

El taller abrió en 1963 gracias a personas que querían que todas las mujeres tuvieran trabajo y pudieran aprender un arte muy antiguo. Allí trabajaban hasta 32 mujeres, cada una con su delantal y sus hilos de colores, en la Escuela parroquial de zurcidoras.

Lo increíble era cómo lo hacían: no solo tapaban los desperfectos, sino que los convertían en algo perfecto. Los agujeros desaparecían y las telas volvían a brillar, como si la magia hubiera pasado por sus manos. Los niños del pueblo decían que sus dedos eran manos mágicas que arreglaban todo sin dejar rastro.

Aunque el dinero que ganaban no era mucho, su trabajo era muy valioso. No solo ayudaban a las familias, también enseñaban a todos que cada esfuerzo, cada hilo y cada detalle cuentan. Después de ocho años, el taller cerró, pero nadie olvidó a las zurcidoras: sus manos mágicas habían dejado un gran legado de arte, dedicación y orgullo en Estadilla.

Y así, los niños del pueblo crecieron escuchando las historias de las mujeres que podían convertir un agujero en algo perfecto, recordando siempre que el trabajo con amor y paciencia tiene magia propia




 

 


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