La campanilla que anunciaba las oraciones al anochecer
A veces, una sola frase escondida en un documento antiguo basta para descubrir una costumbre completamente olvidada. Eso es precisamente lo que ocurre en un expediente de pruebas de nobleza realizado en 1782 para don Joseph de Cistué. Entre las declaraciones de los testigos aparece una referencia que nos permite imaginar una escena cotidiana de hace más de dos siglos: el sonido de una campanilla recorriendo las calles al caer la tarde. El testimonio forma parte de la descripción de las obras piadosas sostenidas por la Casa de Cistué y menciona una fundación muy especial. Después de hablar de diversas fundaciones de misas, el testigo añade: "...teniendo también en el Hospital de esta propia villa fundaciones de misas que se celebran anualmente y otra muy especial que se dice todos los días al anochecer por las calles de esta villa, cuya caridad paga el mismo Señor Varón de la Menglana, rezando el encargado varias oracione...