martes, 21 de abril de 2026

LOS DIBUJOS DE LA GUERRA CIVIL

 


Los dibujos de la Guerra Civil Española: 

infancia, exilio y memoria recuperada

    Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), miles de niños fueron evacuados para alejarlos del frente, de los bombardeos y de la dureza cotidiana del conflicto. Muchos fueron trasladados a colonias escolares en zonas republicanas o incluso al sur de Francia. En estos espacios no solo recibieron refugio y educación, sino que participaron en iniciativas pedagógicas impulsadas tanto por instituciones republicanas como por organizaciones internacionales de carácter humanitario.

    De ese contexto surgió una colección extraordinaria de dibujos infantiles que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un testimonio único de cómo vivieron la guerra los más pequeños.


Un proyecto educativo que acabó siendo archivo histórico

    Tal como recoge Columbia University Libraries, estos dibujos fueron recopilados por la Junta de Educación Española y el Instituto Carnegie de España dentro de un esfuerzo coordinado en plena guerra. A comienzos de 1938, una gran parte de ellos fue reunida por Joseph A. Weissberger y enviada a Estados Unidos para apoyar la labor de la Asociación Española para el Bienestar de la Infancia y del American Friends Service Committee.

    El objetivo era doble: por un lado, dar a conocer en Estados Unidos la situación de la infancia española; por otro, recaudar fondos para sostener las colonias y facilitar nuevas evacuaciones. Dentro de esta campaña, el American Friends Service Committee publicó una selección de sesenta dibujos en el libro ¡Y todavía dibujan!, prologado por Aldous Huxley, que se vendía por un dólar con fines solidarios.

    Hoy se conservan más de 850 dibujos distribuidos en distintas colecciones:

  • 609 en la Universidad de California en San Diego (Southworth Collection, Mandeville Special Collections)
  • 17 en Harvard University
  • Entre 15 y 20 en la sede del American Friends Service Committee en Filadelfia
  • 153 en la Universidad de Columbia, procedentes del legado de Martin Vogel

(Columbia University Libraries. Children Draw the War Exhibition: https://exhibitions.library.columbia.edu/exhibits/show/children/collection)

    Estos materiales permanecieron prácticamente olvidados hasta 1977, cuando el profesor George Collins los redescubrió en el Departamento de Historia del Arte de Columbia y los trasladó a la Biblioteca Avery, donde actualmente se conservan.


El hallazgo de los dibujos de la colonia de Estadilla

    Dentro de este amplio conjunto, la historia concreta de cuatro dibujos procedentes de la colonia de Estadilla (Huesca) salió a la luz gracias al trabajo de Enrique Satué Oliván. En su artículo Las vueltas que dio el dibujo (2019), publicado en el espacio Magisterio y Memoria, reconstruye el recorrido de estas obras.

    Satué ya había investigado esta colonia en su libro Los niños del frente (2003). Años más tarde, en 2006, el escritor Julio Llamazares le comunicó que había visto en Moscú una exposición organizada por el Instituto Cervantes donde aparecían dibujos de dicha colonia. Tras recibir el catálogo, Satué reconoció los nombres de tres de los niños autores —Pilar Muro Salvador, Ramón Luis Franco y Asunción Acín— además de un cuarto dibujo sin firma.

    A partir de ese momento comenzó una labor de reencuentro: logró contactar con Pilar Muro en Gavín y localizar a Ramón Luis Franco en Tarrasa. El dibujo de Asunción Acín, ya fallecida, fue entregado a su familia en Sabiñánigo.

La colonia de Estadilla: cuidado, disciplina y supervivencia

    La colonia de Estadilla se puso en marcha en marzo de 1937 en una casa solariega conocida como la del Barón de la Minglana. Acogió a unos cincuenta niños, en su mayoría procedentes de Yésero, que poco antes habían sido testigos de la ejecución de un soldado republicano.

    La dirección estuvo a cargo de Pepita Facerías, una joven maestra de Benabarre con experiencia en Marruecos, apoyada por maestros locales, personal sanitario y la llamada Junta pro colonias.

    El centro funcionó hasta marzo de 1938. Ante el avance del frente, los niños fueron evacuados hacia la zona de Tarrasa en un viaje marcado por los bombardeos en Lérida. En febrero de 1939 cruzaron la frontera por Puigcerdá hacia Francia, donde fueron dispersados entre distintas localidades y familias de acogida.

    Según recordaría años después la propia Facerías, uno de los principales problemas era la salud: brotes de sarna y piojos obligaban a mantener estrictas rutinas de higiene, cortes de pelo frecuentes y tratamientos elaborados por el farmacéutico local.

Dibujar la vida cotidiana en medio de la guerra

    Los cuatro dibujos identificados comparten un mismo encabezado, probablemente sugerido por las autoridades educativas: “La vida en la colonia”. Sus subtítulos, escritos por los propios niños, revelan escenas cotidianas marcadas por la higiene y el cuidado:

  • “Nenas en el cuarto de aseo” – Pilar Muro, 10 años
  • “Niños peinándose en el cuarto de aseo” – Ramón Luis, 11 años
  • “Yciéndole compañía a una niña que está enferma” – Asunción Acín, 9 años
  • Un cuarto dibujo anónimo sobre la lectura en el jardín

    Las escenas muestran interiores detallados —bañeras, lavabos, utensilios de limpieza— y situaciones de cuidado colectivo. Más allá de su valor artístico, reflejan el esfuerzo educativo por imponer hábitos de higiene en un contexto marcado por la precariedad y el desplazamiento.

Un legado de la mirada infantil

    Durante décadas, estos dibujos permanecieron dispersos entre archivos universitarios y colecciones privadas. Hoy constituyen un testimonio histórico de enorme valor: la visión de los niños sobre una guerra que no eligieron, pero que marcó profundamente sus vidas.

    El trabajo de investigadores como Enrique Satué permite no solo reconstruir el recorrido de estas imágenes, sino también devolverles su dimensión humana. Detrás de cada dibujo hay nombres, trayectorias, experiencias compartidas y una forma de resistencia silenciosa: la capacidad de la infancia para seguir creando, incluso en medio de la guerra.

COMO VEMOS LOS DIBUJOS


Lo que se ve en esta primera escena: 

    Un espacio interior amplio, dividido en dos zonas, como si fueran habitaciones comunicadas.

  • En la parte central:
    • Una cama con una niña acostada, que parece ser la enferma.
    • Al lado hay una figura adulta (probablemente una cuidadora o maestra).
    • Un objeto que podría ser una estufa o recipiente, quizás relacionado con cuidados o higiene.
  • A la izquierda:
    • Un niño sentado leyendo, lo que sugiere un ambiente tranquilo.
    • Otros niños de pie, observando o esperando.
  • A la derecha:
    • Dos niñas interactuando, quizá hablando o colaborando.
  • El conjunto transmite una escena organizada, limpia y vigilada.

Interpretación

    Lo más llamativo no es solo la enfermedad, sino el acompañamiento colectivo. El dibujo no muestra miedo ni caos, sino:

  • Cuidado mutuo
  • Rutina organizada
  • Presencia adulta protectora

    Esto encaja muy bien con lo que sabemos de estas colonias: no solo eran refugios, sino espacios donde se intentaba mantener cierta normalidad, disciplina e higiene en medio de la guerra.

    Además, el hecho de que el niño o niña destaque el acto de “hacer compañía” sugiere que lo importante no era solo curar, sino no dejar sola a la persona enferma, algo muy significativo desde el punto de vista emocional.

    En resumen, es un dibujo sencillo pero muy poderoso: muestra cómo, incluso en un contexto de guerra, los niños percibían y valoraban los gestos de cuidado, la convivencia y la solidaridad cotidiana.


    Este segundo dibujo mantiene la misma línea temática, pero aquí el foco está aún más claro en la higiene y la disciplina cotidiana dentro de la colonia.

Lo que se ve

  • En la parte superior se lee: “La vida en la Colonia”.
  • Abajo: “Niños peinándose en el cuarto de aseo”.

La escena representa un cuarto de aseo colectivo:

  • A la derecha hay lavabos, claramente dibujados con grifos.
  • En el centro y hacia el fondo, varios niños están alineados mientras otros les peinan.
  • Parece haber una figura algo más grande (posiblemente un niño mayor o un adulto) ayudando a uno más pequeño.
  • A la izquierda, un niño aparece separado, quizá esperando su turno.
  • Todo ocurre en un espacio limpio, con paredes alicatadas y suelo ordenado.

Interpretación

    Este dibujo es muy interesante porque transmite varias ideas clave:

1. La higiene como prioridad

    El acto de peinarse no es casual. En el contexto de las colonias infantiles durante la guerra, el control de:

  • Piojos
  • Enfermedades cutáneas
  • Infecciones

    Era fundamental. El dibujo refleja esa rutina sanitaria organizada.

2. Orden y disciplina

Los niños no aparecen jugando, sino formando una especie de fila o turno, lo que sugiere:

  • Normas claras
  • Supervisión
  • Vida estructurada

    Es casi una escena “institucional”, pero sin carga negativa.

3. Aprendizaje colectivo

    No todos están siendo peinados por adultos; algunos parecen ayudarse entre ellos. Esto apunta a:

  • Cooperación
  • Aprendizaje de hábitos
  • Responsabilidad compartida

4. Normalización de la vida

    Al igual que en el dibujo anterior, no hay rastro directo de guerra.     Lo que vemos es:

  • Rutina
  • Cuidado
  • Convivencia

    Es como si el niño quisiera mostrar: “así vivimos aquí”, más que “esto es la guerra”.

En conjunto con el anterior

    Si lo comparas con el dibujo de la niña enferma, ambos forman casi un pequeño relato:

  • Uno muestra el cuidado cuando alguien enferma
  • Este muestra la prevención y la higiene diaria

    Es decir, no solo sobrevivir, sino organizar la vida y cuidarse en comunidad.

    En resumen, es un dibujo muy valioso porque convierte algo aparentemente simple (peinarse) en un reflejo profundo de cómo funcionaban estas colonias: espacios donde la infancia, incluso en guerra, seguía estructurada por el cuidado, la disciplina y la convivencia.




    Este tercer dibujo completa muy bien la serie, y de hecho aporta una visión aún más detallada del espacio de higiene dentro de la colonia, en este caso centrado en las niñas.

    Lo que se ve

  • Arriba aparece de nuevo el título: “La vida en la Colonia”.
  • Abajo: “Nenas en el cuarto de aseo”.

        La escena está claramente dividida en dos zonas:

1. Zona de interacción (izquierda)

  • Dos figuras (probablemente niñas, o una niña y una adulta) están hablando o ayudándose.
  • Parece un momento más social o previo al aseo.

2. Zona de higiene (centro y derecha)

    Aquí el dibujo se vuelve muy descriptivo:

  • Bañera claramente representada.
  • Varias niñas lavándose en lavabos.
  • Una figura parece estar siendo ayudada a lavarse.
  • Otra escena muestra a una niña siendo atendida (quizá secándose o recibiendo cuidados).
  • Se incluyen detalles como:
    • Espejo
    • Grifos
    • Recipientes
    • Suelo y paredes alicatadas

    Todo está ordenado en una especie de secuencia de acciones, casi como si el dibujo explicara paso a paso la rutina.

Interpretación

    Este dibujo es especialmente interesante por varias razones:

1. Visión “didáctica”

    No es solo una escena: parece casi un esquema de cómo funciona el aseo:

  • Entrar
  • Lavarse
  • Ser ayudado
  • Continuar

    Es como si la niña que dibuja estuviera mostrando cómo se organiza ese espacio.

2. Importancia del cuerpo y la limpieza

    A diferencia de los otros dibujos, aquí el protagonismo es total del:

  • Lavado
  • Cuidado físico
  • Higiene

    Esto refuerza la idea de que en estas colonias la salud era una prioridad absoluta.

3. Presencia del cuidado colectivo

    No es una actividad individual:

  • Unas ayudan a otras
  • Hay supervisión
  • Hay cercanía

    Se percibe una comunidad donde el cuidado es compartido.

4. Diferenciación por género

    Este dibujo, junto al anterior de los niños, sugiere una separación de espacios:

  • Niños → peinándose
  • Niñas → lavándose

    Esto también refleja cómo se organizaban estas colonias en términos prácticos y sociales.

En relación con los otros dibujos: Si los juntamos, aparece una narrativa muy clara:

  1. Prevención → peinarse (control de piojos)
  2. Higiene → lavarse (este dibujo)
  3. Cuidado → atender a la enferma

Es casi un “sistema de salud” visto por los niños.

Conclusión

    Este dibujo es especialmente valioso porque no solo representa una escena, sino una rutina estructurada de cuidado corporal. A través de trazos sencillos, transmite orden, atención y comunidad.

    Y, como en los otros, lo más llamativo es lo que no aparece: la guerra.
    Lo que vemos es el esfuerzo por construir normalidad, limpieza y dignidad en medio del conflicto.


    Este cuarto dibujo cambia bastante el tono respecto a los anteriores, y es especialmente interesante porque introduce algo que hasta ahora no habíamos visto claramente: el ocio, la lectura y el contacto con la naturaleza.

Lo que se ve

Aunque no hay subtítulo visible en la imagen que has enviado, la escena es bastante clara:

  • Varias niñas están sentadas leyendo, algunas en sillas y otras directamente en el suelo.
  • Todas sostienen lo que parecen libros o cuadernos.
  • El espacio es exterior:
    • Hay árboles dibujados con bastante protagonismo.
    • El suelo está lleno de flores, repetidas de forma casi decorativa.
  • Las figuras están dispersas, no en fila ni en actividad dirigida rígidamente

    Interpretación

    Este dibujo aporta una dimensión nueva a la serie:

    1. El tiempo libre y la educación

    Aquí no vemos higiene ni enfermedad, sino:

    • Lectura
    • Calma
    • Concentración

    Esto sugiere que en la colonia también había momentos dedicados a:

    • Aprender
    • Leer
    • Desarrollar hábitos culturales

    No es solo supervivencia: es educación en medio del conflicto.


  • 2. La naturaleza como espacio seguro.

  • A diferencia de los otros dibujos (interiores), aquí todo ocurre fuera:

    • Arboles
    • Flores
    • Espacio abierto

    Esto puede interpretarse como:

    • Un entorno más libre
    • Una sensación de tranquilidad
    • Incluso una idealización del espacio (muchas flores, ordenadas, casi simbólicas)


3. Una atmósfera de calma

    Es probablemente el dibujo más “pacífico” de todos:

  • No hay filas ni supervisión evidente
  • Las figuras están relajadas
  • Algunas posturas son casi de descanso

    Transmite una idea muy potente: la posibilidad de normalidad dentro de la guerra.

4. Expresión más libre

A diferencia de los otros dibujos (más “funcionales”), este tiene un componente más expresivo:

  • Repetición de flores → casi decorativa
  • Disposición de las figuras → menos rígida
  • Más atención al entorno que a la acción

Aquí el niño o niña no solo documenta, también imagina o embellece.

En relación con los anteriores

Si juntamos los cuatro dibujos, aparece una visión muy completa de la vida en la colonia:

  1. Higiene (lavarse)
  2. Cuidado corporal (peinarse)
  3. Atención a la enfermedad
  4. Educación y ocio (este dibujo)

Es decir, no solo sobrevivir, sino vivir con cierta estructura:

  • Cuerpo
  • Salud
  • Comunidad
  • Aprendizaje

Conclusión

Este dibujo es especialmente valioso porque rompe la idea de la colonia como un espacio únicamente asistencial. Aquí aparece como un lugar donde también hay:

  • Tiempo para leer
  • Contacto con la naturaleza
  • Momentos de tranquilidad

Y eso dice mucho: incluso en un contexto de guerra, estos niños no solo recuerdan el miedo o la necesidad, sino también los momentos de calma, aprendizaje y belleza.



Agradecimientos

    Quiero expresar mi agradecimiento por la colaboración, la rapidez y la amabilidad recibidas durante el proceso de documentación de este trabajo.

    En particular, a Shelley Hayreh, Curator of Avery Drawings & Archives en la Avery Architectural and Fine Arts Library de la Columbia University, y a Jennifer Helminski, del área de Drawings & Archives de la misma institución, por su disposición y facilidades para acceder a la información y a los fondos.

    Su ayuda ha sido fundamental para poder reconstruir y compartir estas historias.



Fuentes:

lunes, 20 de abril de 2026

“Desde Estadilla: C. Torrodellas y los maestros del plan de 1914 (1935)”

 

Estadilla y Torrodellas en la organización de los maestros del plan de 1914 (1935)

 

En 1935, en el contexto de las reformas educativas de la Segunda República, los maestros formados bajo el plan de 1914 manifestaron su preocupación ante la convocatoria de cursillos de ingreso en el Magisterio Nacional con plazas limitadas. Según recoge el periódico La Tierra (28 de febrero de 1935), esta situación podía dejar sin acceso a la enseñanza oficial a miles de docentes.

Ante este problema, los maestros afectados comenzaron a organizarse en distintas provincias españolas con el objetivo de solicitar modificaciones en la convocatoria. Entre sus principales demandas se encontraban la ampliación del acceso a los cursillos, la ausencia de limitación en el número de plazas y la adjudicación de destinos en función de la puntuación obtenida.

En este contexto, la fuente menciona a la localidad de Estadilla (Huesca) como lugar de recepción de adhesiones dentro de la provincia. En concreto, se indica que los maestros interesados debían dirigir sus apoyos a Torrodellas, quien actuaba como contacto para canalizar estas adhesiones.

Este dato refleja la existencia de una red organizativa que, además de los comités centrales situados en ciudades como Valencia y Barcelona, contaba con puntos de enlace a nivel local. A través de estos contactos se facilitaba la participación de los maestros en la iniciativa colectiva.

Así, la referencia a Estadilla y a Torrodellas permite observar cómo se articulaba, también en el ámbito provincial, la movilización de los maestros del plan de 1914 en defensa de sus intereses profesionales.




Fuente: La Tierra, 28 de febrero de 1935

jueves, 9 de abril de 2026

MANIFESTACION A FAVOR DEL TRANSPORTE PUBLICO

 


Una reclamación vecinal 

ante la supresión de la parada del servicio 

Con fecha 3 de agosto de 1935, se hace eco la prensa de la protesta de los vecinos de Estadilla ante la supresión de la parada del servicio de autobús que recorría la ruta comarcal y que, durante años, había incluido a la localidad en su itinerario.

Según se expone, dicho servicio venía efectuando parada en Estadilla desde hacía aproximadamente siete años, facilitando la comunicación con otras poblaciones cercanas como Fonz y Barbastro. Sin embargo, recientemente se dispuso que el vehículo continuara su recorrido sin detenerse en la población, causando un notable perjuicio a sus habitantes.


La decisión fue considerada injusta, al privar a los vecinos de un medio de transporte necesario para sus desplazamientos habituales. Ante esta situación, el alcalde, acompañado de una comisión de vecinos de Estadilla y con el apoyo de representantes de Fonz y Barbastro, se trasladó a Huesca con el fin de presentar sus quejas ante el gobernador civil y el jefe de Obras Públicas.

La protesta no se limitó a las gestiones oficiales. Días antes, el malestar había alcanzado tal grado que algunos vecinos llegaron a concentrarse en la carretera con la intención de detener el vehículo a su paso, en señal de disconformidad con la medida adoptada.

Los afectados solicitaban la revisión de la decisión y el restablecimiento de la parada en Estadilla, apelando tanto a la justicia de su petición como al precedente de los años en que el servicio se prestó con normalidad

Fuente

“Una petición justa”, prensa histórica española, 3 de agosto de 1935.




jueves, 12 de marzo de 2026

DE ESTADILLA A CHILE Y PERU

 

    Muchos personajes históricos relevantes han pasado a lo largo de los siglos por Estadilla, algunos de ellos protagonistas de episodios importantes no solo de la historia de España o de Europa, sino también de la historia del mundo. Sin embargo, el paso del tiempo ha hecho que muchos de estos nombres queden prácticamente olvidados en la memoria colectiva de la villa. Entre ellos se encuentra José Antonio Manso de Velasco, militar español del siglo XVIII que participó en campañas durante la Guerra de Sucesión Española y que posteriormente llegaría a ser gobernador de Chile y virrey del Perú. Su relación con Estadilla fue circunstancial, ligada a los movimientos militares de aquella guerra, pero forma parte del conjunto de episodios históricos que han pasado por el territorio.






    Tal vez dedicar una placa exclusiva a uno solo de estos personajes podría parecer injusto si se tiene en cuenta que la historia de Estadilla está llena de figuras relevantes, tanto nacidas en la villa como vinculadas a ella por distintos acontecimientos, y que muchas de ellas permanecen hoy olvidadas. Sin embargo, lo que parece razonable es que exista una voluntad cultural e histórica de recordar y mencionar a todos aquellos personajes que, de una forma u otra, forman parte de la historia del lugar. No se trataría tanto de destacar a uno por encima de los demás, sino de asumir una responsabilidad colectiva con la memoria histórica de la villa, reconociendo tanto a sus propios hijos ilustres como a quienes, en algún momento de la historia, pasaron por ella y dejaron su huella. De esta manera, recordar a figuras como Manso de Velasco no sería un acto de preferencia, sino una forma de enriquecer el conocimiento del pasado y de valorar la historia compartida que ha configurado la identidad histórica y cultural de Estadilla dentro de un contexto mucho más amplio.

    Quizá Manso de Velasco pasó por alguno de los lugares que hoy forman parte del paisaje cotidiano de la villa, tal vez incluso bajo el actual Portal del Sol. Y cuando hoy atravesamos su arco, bien podríamos recordar no solo a él, sino también a tantos hombres y mujeres —soldados, vecinos, viajeros o gentes anónimas— que a lo largo de los siglos caminaron por estas mismas calles y que, con sus vidas y sus pasos, contribuyeron también a construir la historia de Estadilla, haciendo posible que el nombre de esta villa aparezca, de una u otra forma, en las páginas de la historia.

domingo, 8 de marzo de 2026

ADIVINANZAS

Estoy cerca de un pueblo,

a su entrada me verás,

cuando el castillo existía

yo lo podía vigilar


No soy como mis vecinas,

algo curioso hay en mí:

soy la única de granito

que en el contorno está aquí.


Cuatrocientos ochenta y un metros

de altura puedo alcanzar,

y una vieja tradición

mi origen quiere contar.


Dicen que de una gran sierra

un día me vine a posar,

de la Sierra de la Carrodilla

di un gran salto hasta este lugar 

¿Qué peña soy?

Peña Monteaguares



viernes, 6 de marzo de 2026

Cuando el bar se llenó de mujeres: divulgación y saber doméstico en Estadilla (1961)

 


Cuando el bar se llenó de mujeres: divulgación y saber doméstico en Estadilla (1961)



CUALQUIER SITIO ES BUENO PARA LA DIVULGACIÓN.

(Por Pepe Baron)

En esta ocasión, el bar —antiguo Sindicato— del pueblo de Estadilla se convierte en aula improvisada. El espacio, habitualmente frecuentado por hombres, aparece ocupado mayoritariamente por mujeres que siguen con atención las explicaciones sobre la elaboración de conservas caseras.La charla es impartida por la Ayudante de Economía Doméstica de la Agencia de Barbastro.

Según testimonios orales recogidos recientemente, el local estaba regentado por Manuel Lisa, quien aparece de pie sobre una mesa junto a otros hombres. El resto del público lo forman principalmente mujeres del pueblo, difíciles de identificar hoy, pero que recuerdan el acto como una demostración práctica de cocina.
También evocan detalles cotidianos de la época, como la presencia de un televisor en blanco y negro, al que se le añadían filtros de color para simular la imagen en color, reflejo del contexto social y tecnológico de aquellos años.


Fuente documental: Boletín Informativo nº 42 (1961), revista publicada por el Ministerio de Agricultura.
Memoria oral: aportaciones de vecinas de Estadilla (recogidas en 2025).
Imagen: Biblioteca Virtual de Prensa Histórica – Ministerio de Cultura


jueves, 26 de febrero de 2026

1894: LUZ Y PROGRESO EN ESTADILLA

 

Estadilla inaugura su alumbrado eléctrico: 

un ejemplo de progreso y modernidad



    El 16 de abril de 1894, en la villa de Estadilla, provincia de Huesca, con unos 400 vecinos y situada a doce kilómetros de Barbastro, se inauguró el alumbrado eléctrico público y particular, un adelanto recibido con entusiasmo por el vecindario y las autoridades locales. El acto se llevó a cabo con resultados completamente satisfactorios, marcando un hito en la historia de esta pequeña localidad.

    La instalación fue realizada por la Sociedad de Electricidad, domiciliada en Barbastro y dirigida por D. Pablo Sánchez, con la colaboración de su instalador D. Fermín Puyol y un equipo de operarios. La central eléctrica, situada a unos cinco kilómetros del casco urbano de Estadilla, utiliza la misma acequia que riega la extensa huerta de la villa, permitiendo un aprovechamiento eficiente de los recursos locales.



    El alumbrado público se compone de más de treinta focos gratuitos para la villa, mientras que las lámparas incandescentes particulares, de 8 y 10 bujías, se ofrecen a los vecinos por 25 céntimos mensuales por bujía, con luz de sol a sol. Esto hace que la electricidad sea más económica que el aceite o el petróleo y proporcione un beneficio tangible a todas las casas, desde la cocina hasta los establos.

    El acontecimiento fue celebrado con una cena en honor de D. Pablo Sánchez y su equipo, a la que asistieron numerosos visitantes, y durante la cual se realizaron brindis por la prosperidad de Estadilla, la Sociedad de Electricidad y la continuidad de las buenas relaciones entre el vecindario y los promotores de la instalación.

    Aunque grandes ciudades españolas como Madrid (primeras luces públicas desde 1878), Barcelona (1882–1888) o Huesca y Zaragoza (a principios de 1890 y 1894 respectivamente) ya contaban con algún tipo de alumbrado eléctrico, el hecho es extraordinario para una villa de tan solo 400 habitantes, situando a Estadilla prácticamente al nivel de los núcleos urbanos más avanzados del país y convirtiéndola en un ejemplo de progreso rural.

    En un contexto más amplio, este hecho se inscribe en un año marcado por avances tecnológicos y científicos: en 1894 se perfeccionaban proyectores cinematográficos, se extendía la electrificación urbana en Europa y se desarrollaban descubrimientos médicos y químicos, como el aislamiento del bacilo del tétanos. Así, mientras el mundo avanzaba hacia la modernidad, Estadilla adoptaba la electricidad, acercando la luz y el progreso a todos sus vecinos.