EL NIÑO QUE QUERÍA ENSEÑAR:
LA HISTORIA DE JOSÉ DE CALASANZ
Había una vez, en un pequeño pueblo
llamado Estadilla, un niño llamado José. Todos en el pueblo lo conocían como
“El Santet”, porque siempre tenía una sonrisa amable y un corazón generoso.
José amaba aprender, y cada día caminaba por las calles de piedra para llegar a
la escuela, con sus libros y su gran curiosidad.
En la escuela, José no solo aprendía
a leer y escribir, también aprendía a mirar a los demás con cariño. Vio a niños
que no tenían juguetes, niños que no tenían suficiente comida, y algo comenzó a
brillar dentro de él: quería ayudar y enseñar a todos, sin importar quiénes
fueran.
Con el tiempo, José creció y decidió
convertirse en sacerdote. Pero nunca olvidó a los niños de Estadilla ni las
primeras lecciones que aprendió allí. Su sueño era que todos los niños pudieran
aprender, sin pagar, porque sabía que el conocimiento es una luz que debe
compartirse.
Así nació lo que hoy conocemos como
las Escuelas Pías, donde niños de toda Europa podían estudiar y soñar con un
futuro brillante. José enseñaba con alegría y paciencia, y cada día recordaba
aquel primer lugar que lo inspiró: su querida Estadilla.
Aunque José ya no era un niño,
siempre fue “El Santet” para los que lo conocieron. Y su legado sigue vivo,
porque cada niño que aprende algo nuevo recuerda que hay alguien que creyó que
todos los niños merecen una oportunidad para crecer.
Y así, gracias a un niño con corazón
grande y amor por el saber, el mundo aprendió que enseñar es el regalo más
hermoso que se puede dar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario