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Mostrando las entradas etiquetadas como Tradición oral

CUENTO HISTORICO "LA CORONETA VIAJERA"

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  LA CORONETA VIAJERA Érase una vez, en un pueblo llamado Estadilla, que había una piedra pequeña muy especial. No brillaba ni hacía ruido, pero todos sabían que era mágica. La llamaban la coroneta. La gente decía que la coroneta protegía a quien la llevaba consigo. Un día, un hombre del pueblo tuvo que viajar muy lejos, hasta un país llamado Cuba. Antes de marcharse, guardó la coroneta en su mochila. —Cuídame durante el viaje —le dijo. La coroneta cruzó el mar en barco y recorrió muchos caminos. Estuvo siempre junto a su dueño y, gracias a ella, el hombre regresó sano y salvo a casa. Cuando volvió a Estadilla, le dio la coroneta a su hija. —Ahora te protegerá a ti —le dijo con cariño. La hija se fue a vivir a Barcelona, y la coroneta volvió a viajar. Allí pasó muchos años cuidando de la familia. Más tarde, una mujer de la familia se casó y se fue a vivir muy lejos, hasta Perú. Antes de irse, le entregaron la coroneta. —Llévala contigo, te cuidará —le dijer...

CUENTO HISTORICO " CRISTINA CABRERA Y EL COLEGIO PARA LAS NIÑAS"

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  UN COLEGIO PARA LAS NIÑAS EN ESTADILLA     Hace muchos años, en el pueblo de Estadilla, vivía una mujer muy especial llamada Cristina Cabrera. Cristina no era conocida por gritar ni mandar, sino por ser buena, tranquila y generosa. Le gustaba ayudar, escuchar y pensar siempre en los demás. Un día se dio cuenta de algo muy importante: muchas niñas no podían ir a la escuela y no tenían un lugar donde aprender. Entonces Cristina Cabrera tuvo una gran idea: construir un colegio para niñas en Estadilla. Con mucho esfuerzo y mucho cariño, ayudó a construir el colegio. Allí las niñas aprendían a leer, a escribir, a contar y también a ser buenas personas. Cristina se sentía feliz viendo a las niñas entrar cada mañana con sus libros, porque sabía que la educación podía cambiar sus vidas. Y así, gracias a su forma de ser —bondadosa y generosa—, Cristina Cabrera dejó un regalo que aún hoy se recuerda en el pueblo.  

CUENTO HISTORICO "LA MONTIJA"

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  LA MONTIJA Y EL CUENTO DE TODOS LOS DÍAS En una casa grande y un poco fría vivían unos niños que esperaban con ilusión la mejor hora del día. No era la hora del desayuno ni la de jugar… Era la hora del cuento. Todos los días, sin faltar ni uno, cuando el reloj marcaba la tarde y el fuego empezaba a chisporrotear, aparecía la Montija. La Montija venía de un pueblo pequeño y bonito llamado Estadilla , donde los campos eran verdes y el aire olía a pan caliente. Tenía los ojos oscuros y brillantes como el café, una sonrisa enorme y una voz que sonaba como si cantara. —¡Venga, niños! —decía—. Hoy toca cuento. Y los niños corrían a sentarse cerca del calor, porque sabían que la Montija nunca repetía el mismo cuento, aunque siempre los contaba con el mismo amor. A veces hablaba de bosques donde los árboles susurraban secretos. Otras veces, de adivinanzas que hacían pensar: —Verde en el campo, negro en casa… ¿qué es? —¡El carbón! —gritaban los niños, dando palmadas. ...

CUENTO HISTORICO "EL NIÑO QUE QUERIA ENSEÑAR"

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  EL NIÑO QUE QUERÍA ENSEÑAR: LA HISTORIA DE JOSÉ DE CALASANZ   Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Estadilla, un niño llamado José. Todos en el pueblo lo conocían como “El Santet”, porque siempre tenía una sonrisa amable y un corazón generoso. José amaba aprender, y cada día caminaba por las calles de piedra para llegar a la escuela, con sus libros y su gran curiosidad. En la escuela, José no solo aprendía a leer y escribir, también aprendía a mirar a los demás con cariño. Vio a niños que no tenían juguetes, niños que no tenían suficiente comida, y algo comenzó a brillar dentro de él: quería ayudar y enseñar a todos, sin importar quiénes fueran. Con el tiempo, José creció y decidió convertirse en sacerdote. Pero nunca olvidó a los niños de Estadilla ni las primeras lecciones que aprendió allí. Su sueño era que todos los niños pudieran aprender, sin pagar, porque sabía que el conocimiento es una luz que debe compartirse. Así nació lo que hoy conocemos como ...

CUENTO HISTORICO " UN LIBRO CON TESORO"

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  EL GRAN TESORO DE LOS CÓDICES PERDIDOS   Hace mucho, mucho tiempo, en un reino llamado Aragón, existían lugares llenos de secretos y maravillas: los monasterios. Allí, en habitaciones silenciosas y llenas de luz, se guardaban libros muy especiales llamados códices, que contenían historias, dibujos y secretos del pasado. Pero un día, muchas personas vinieron a esos lugares y se llevaron los libros, dejando vacías las estanterías y tristes a quienes cuidaban aquel tesoro. ¡Los códices estaban en peligro de desaparecer para siempre! En medio de todo este lío, apareció un joven valiente llamado Íñigo. Él tenía un corazón lleno de curiosidad y amor por la historia. Decidió que no podía permitir que los libros se perdieran. Así que, con su mochila, su lupa y muchas ganas de ayudar, emprendió una gran misión: recuperar los códices y protegerlos. Íñigo viajó por pueblos y montañas, desde Estadilla hasta otros rincones del Alto Aragón, siempre buscando pistas sobre dónde se...

CUENTO HISTORICO " EL SECRETO DEL BARRANCO"

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  JOSÉ SARRAMONA Y EL SECRETO DEL BARRANCO   Hace muchos años, en el pueblo de Estadilla , vivía un campesino bueno y trabajador llamado José Sarramona. Cada día, José cuidaba los huertos con paciencia y alegría. Cuando terminaba de trabajar, le gustaba pasear por su lugar preferido: el barranco de los Huertos, por donde corría tranquila el agua de la fuente de los Doce Caños. En sus paseos nunca estaba solo. Le acompañaban los petirrojos, los ruiseñores, con su canto melodioso, y una ardilla roja que saltaba de árbol en árbol. —Qué bonito es este lugar —decía José mientras escuchaba la naturaleza. Un día, mientras caminaba, José notó un olor muy especial. No era fuerte ni desagradable, pero sí muy conocido. —Este olor me resulta familiar… —pensó. Siguió el camino guiado por su olfato hasta encontrar un manantial de aguas sulfurosas. El agua era clara y tranquila, sin burbujas ni vapor, pero aquel olor le recordó un sitio donde había estado tiempo atrás, un lug...

CUENTO HISTORICO "EL PASTOR DE ESTADILLA"

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  EL PASTOR DE ESTADILLA Y SU REBAÑO VIAJERO   Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Estadilla , un pastor muy valiente que cuidaba de sus ovejas y cabras con mucho amor. Su familia había sido pastores durante cuatro generaciones, y él había aprendido desde pequeño a caminar por los valles y montañas del Pirineo. Cada amanecer, con el cayado en la mano, el pastor salía con su rebaño, recorriendo caminos donde el viento soplaba fuerte y la nieve a veces cubría las piedras. A pesar del frío y de las noches bajo el cielo estrellado, él nunca estaba solo, porque sus ovejas y cabras eran sus compañeras fieles. —¡Vamos, pequeñas! —les decía—. Hoy descubriremos nuevos pastos. El pastor conocía todos los secretos de la montaña: dónde encontrar la hierba más jugosa, cómo proteger a los animales de la lluvia y la nieve, y cómo escuchar los sonidos del viento para saber si venía tormenta. Cada paso era una lección, y cada día, una aventura. Un día, mientras el rebaño su...

LA CORONETA VIAJERA

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  LA CORONETA VIAJERA Amparo Lloret Sesa, posee un recuerdo convertido en historia, y que no puede contarse como una simple leyenda. Para todos nosotros, Amparo forma parte de esa gran enciclopedia humana y pensadora que posee nuestra Villa, ella sola, es un tomo completo precisamente de esa gran enciclopedia. Hace uno días buscando por internet me encontré una página web del GOBIERNO DE ARAGON SIPCA(Sistema de Informacion del Patrimonio Cultural Aragonés) , en la cual contiene una gran información de patrimonio arquitectónico, museos, patrimonio inmaterial, historia reciente, archivos/DARA, censo y noticias. Y al buscar patrimonio por casualidad en el patrimonio inmaterial, me encontré un gran tesoro. Ese tesoro inmaterial, lo iremos desgranando poco a poco. Para empezar la siguiente historia corresponde a la historia de una “coroneta viajera”, que por la gran cantidad de kilómetros que ha hecho, podríamos decir que, podría haber dado la vuelta al mundo. La vuelta como vuelta ...

EL HIJO DE VICENTA SIN CORONAS

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  LEON ANEL Y SIN El hijo de VICENTA SIN Y CORONAS Un artículo sobre este médico ya ha sido publicado en la localidad de Candasnos lugar donde nació, pero me veo en la obligación de recordarlo, ya que durante su infancia quizás visitaría nuestra localidad en más de una vez, para jugar con algunos de los familiares de su madre Vicenta Sin y Coronas, natural de Estadilla. El hijo de Vicenta, fue una persona que gracias a su invención sobre una camilla mas ligera durante la guerra de África salvo muchisimas vidas, fue clave fundamenta para la creación de Cuerpo de Sanidad especial, combatió contra las epidemias, recibió de manos de S. M. la Reina la distinción de la Gran Cruz de Isabel la Católica y contiene una historia repleta de soluciones ante las distintas adversidades de su época, considerado unos de los Españoles merecedores de ser recordado, del siglo XIX La Gaceta de Sanidad Militar PERIÓDICO CIENTÍFICO Y OFICIAL DEL CUERPO DE SANIDAD DEL EJÉRCITO ESPAÑOL TOMO II ...

CUENTO DEL ARBOL SARRAMONA

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  CUENTO SEÑOR SARRAMONA Había una vez un árbol que fue plantado junto a la fuente de Estadilla para dar sombra a todas las personas que acudían a lavar la ropa, limpiar verduras o llenar sus jarrones de agua para llevarla a casa. Los niños de la villa le llamaban cariñosamente “señor Sarramona”. El señor Sarramona veía cómo, día tras día, llegaban vecinos de Estadilla y también de otros pueblos cercanos. Muchos colgaban la ropa húmeda en sus hermosas ramas para que se secara al sol. Al árbol Sarramona le gustaba tanto acompañar a las personas, que hundió sus raíces muy profundas en la tierra para que nadie, ni siquiera el viento más fuerte, pudiera arrancarlo. Lo que más ilusión le hacía era ofrecer su sombra y sus ramas a todo el mundo. Cada día observaba cómo los niños y niñas ayudaban a sus padres y abuelos en las tareas alrededor de la fuente. Jugaban cogidos de las manos alrededor del árbol, se subían a sus ramas e incluso dormían la siesta bajo su sombra en los días de más...