Monzón prepara un Concurso de Canción Moderna con conjuntos de Monzón, Binéfar y Estadilla

En mayo de 1968, un grupo de jóvenes de Monzón decidió poner en marcha una iniciativa musical que pretendía ser algo más que un simple festival. El domingo 19 de mayo, a las 11:45 de la mañana, el Cine Goya de Monzón iba a acoger un Concurso de Canción Moderna, organizado por estos jóvenes con la intención de comprobar la afición musical existente entre la juventud de la comarca.
La iniciativa surgía pocas semanas después de la celebración en Monzón de la fase provincial del I Festival de la Canción Blanca, que, según Diario de Lérida, había obtenido un «rotundo éxito». Aquella respuesta animó a los jóvenes a pensar en un proyecto de mayor alcance: lo que algún día podría convertirse en el Primer Festival de la Canción del Cinca.
Uno de los jóvenes que impulsaban la iniciativa era Santiago Torres, de 18 años. En la entrevista publicada por Diario de Lérida explica que todo el grupo estudiaba entonces segundo curso de Peritaje Mercantil. Según Torres, la juventud de Monzón necesitaba actividades y de ahí nació la idea de preparar un festival musical en el que pudiera participar y divertirse.
El concurso del domingo reunía a conjuntos de distintas localidades. Entre ellos estaba Los Jares, de Monzón; Los Goyescos, de Binéfar; y Los Ritmos, de Estadilla. También estaba prevista la participación de otro conjunto de Monzón dirigido por el señor Asín, a quien Torres presenta como una de las personas que más impulso había dado a la música moderna en la localidad.
La actuación de Los Dikson, un conjunto ya conocido en aquellos momentos y que acababa de obtener un importante éxito en Lérida, completaba el programa. Según explicó Torres, primero actuarían un conjunto de Monzón y otro de Binéfar; después lo harían Los Dikson; posteriormente actuarían el conjunto de Estadilla y otro de Monzón, y finalmente volverían a intervenir Los Dikson mientras el jurado deliberaba.
El concurso no pretendía premiar solamente las canciones. Cuando se le preguntó qué se iba a valorar, Torres fue claro: los conjuntos y los intérpretes.
Entre los participantes también figuraba Gil, segundo premio del Festival de la Canción Blanca celebrado anteriormente. Torres anunciaba que el cantante actuaría el sábado en Barcelona y el domingo en Monzón.
Pero el verdadero objetivo estaba más allá de aquel domingo. El concurso quería ser, según sus propios organizadores, «la preparación, el aperitivo o el ensayo» de un proyecto mucho más ambicioso: el Primer Festival de la Canción del Cinca, que pretendían organizar durante el verano. No disponían todavía del tiempo necesario para preparar un festival de esa categoría, por lo que el concurso serviría como experiencia.
La entrevista refleja también una preocupación de aquellos jóvenes: consideraban que en Monzón había mucha afición musical, pero faltaba alguien que la dirigiera y ayudara a darle a conocer. Por eso pedían al público que acudiera al Cine Goya. No pretendían organizar un espectáculo comparable a los grandes festivales de la época, con televisión y grandes figuras; querían comprobar, sencillamente, si podían contar con el apoyo de la gente para poner en marcha el futuro Festival de la Canción del Cinca.
La iniciativa contó además con la colaboración de varias casas comerciales, que ayudaron principalmente con la propaganda y con la concesión de premios. Los organizadores agradecieron también públicamente al Diario de Lérida la publicación de la entrevista y el apoyo prestado.
Así, aquel concurso de mayo de 1968 reunió en Monzón a jóvenes músicos de Monzón, Binéfar y Estadilla, con Los Jares, Los Goyescos y Los Ritmos como protagonistas locales, y tuvo como horizonte un proyecto de mayor dimensión: convertir aquella experiencia en el punto de partida de un futuro Festival de la Canción del Cinca.
Fuentes
Diario de Lérida, 16 de mayo de 1968
Comentarios
Publicar un comentario