LAS AGUEDAS Y EL CAMPANARIO
Recuerdos del campanario LAS AGUEDAS Y EL CAMPANARIO Hace muchos años, en aquel pueblo, existía una tradición muy especial por Santa Águeda. Las mujeres que iban a cobrar por las casas eran valientes: subían al campanario a tocar las campanas, mientras las niñas del colegio las miraban fascinadas desde abajo. Cuando las niñas salían de clase, corrían directas al campanario, porque sabían que allí estaban las mujeres tocando la campana de los mortijuelos. Esa campana, la más antigua y pesada, se hacía sonar tirando de una cuerda, y con paciencia, las mujeres dejaban que ellas también la tocaran. Era un honor, y al mismo tiempo, un pequeño desafío. Una niña de unos once o doce años recuerda la primera vez que subió al campanario con sus amigas. El corazón le latía con fuerza: el último tramo de escaleras era de madera y estaba muy deteriorado. Mirar hacia abajo suponía un verdadero reto, y el miedo se...