CUENTO HISTORICO "LA MONTIJA"
LA MONTIJA Y EL CUENTO DE TODOS LOS DÍAS En una casa grande y un poco fría vivían unos niños que esperaban con ilusión la mejor hora del día. No era la hora del desayuno ni la de jugar… Era la hora del cuento. Todos los días, sin faltar ni uno, cuando el reloj marcaba la tarde y el fuego empezaba a chisporrotear, aparecía la Montija. La Montija venía de un pueblo pequeño y bonito llamado Estadilla , donde los campos eran verdes y el aire olía a pan caliente. Tenía los ojos oscuros y brillantes como el café, una sonrisa enorme y una voz que sonaba como si cantara. —¡Venga, niños! —decía—. Hoy toca cuento. Y los niños corrían a sentarse cerca del calor, porque sabían que la Montija nunca repetía el mismo cuento, aunque siempre los contaba con el mismo amor. A veces hablaba de bosques donde los árboles susurraban secretos. Otras veces, de adivinanzas que hacían pensar: —Verde en el campo, negro en casa… ¿qué es? —¡El carbón! —gritaban los niños, dando palmadas. ...