El hierro que protegía las esquinas de Estadilla

 

Patrimonio local olvidado



Hoy podemos pasar junto a una casa de Estadilla y fijarnos únicamente en su fachada, sus ventanas o sus balcones, pero algunos de sus elementos más pequeños también pueden contarnos parte de la historia del pueblo. Es el caso de este curioso hierro que todavía encontramos en una esquina, a ras de suelo.

Por su forma y por el lugar donde está colocado, todo apunta a que se trata de un guardacantón, un elemento destinado a proteger las esquinas de las casas de los carros y las caballerías. Para entender su utilidad hay que imaginar las calles de Estadilla de hace muchas décadas, cuando todavía eran habituales los carros tirados por animales. Al llegar a una esquina, especialmente en una calle estrecha, la rueda y el eje podían acercarse mucho a la pared durante el giro. El hierro actuaba entonces como una protección: recibía el roce o el golpe antes de que la rueda alcanzara directamente la piedra de la casa.

Su aspecto nos permite imaginar aquella escena. El carro se aproxima, comienza a girar y, al cerrar la trayectoria, la rueda encuentra primero el hierro. De esta manera se evitaba que una maniobra cotidiana terminara dañando la esquina del edificio. No era un elemento decorativo, sino una solución práctica para proteger las casas en una época en la que el tráfico de carros formaba parte de la vida diaria.

Hoy, probablemente, muchos pasamos a su lado sin reparar en él. Sin embargo, este pequeño hierro oxidado es un testimonio de aquellas calles por las que circulaban carros y caballerías. La historia de Estadilla también se encuentra en estos pequeños detalles que han sobrevivido al paso del tiempo.

Y quizá la pregunta que queda abierta es cuándo se colocó y cuántos guardacantones como este quedan todavía en las calles de Estadilla

Imagen simulada, no corresponde a la realidad




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