El espliego de la Sierra de la Carrodilla y la destiladora de Estadilla

    

Durante la investigación de los libros de actas del Ayuntamiento de Estadilla ha aparecido una actividad que hasta ahora apenas había quedado reflejada en la memoria local: la recogida y destilación de espliego, una actividad que pudo representar durante aquellos años una fuente de ingresos para algunas personas de la zona y que nos descubre una pequeña historia relacionada con nuestros montes, el agua y una industria de la que apenas quedaban recuerdos.

    La documentación localizada permite situar esta actividad, al menos, entre las décadas de 1950 y 1960. Existen referencias municipales de 1956 y 1967 relacionadas con una empresa dedicada a la destilación de espliego. Pero uno de los documentos más importantes corresponde a la sesión celebrada por el Ayuntamiento de Estadilla el 15 de diciembre de 1961. En aquella sesión, después del intercambio de varias cartas con la Casa Destilerías Mauricio Carbonell de Barcelona, se acordó suscribir un contrato con el representante de la empresa, D. Roque Calipienso Ruiz, para instalar en el término municipal una caldera para la destilación de espliego.

    El lugar previsto para la instalación eran las inmediaciones de la fuente de La Marmota. El Ayuntamiento autorizaba así el aprovechamiento del agua para una actividad industrial y establecía que la empresa pagaría 1.250 pesetas anuales por dicho aprovechamiento. El contrato tendría una duración de cinco años, comenzando el 1 de enero de 1962. El documento no explica expresamente por qué se escogieron las inmediaciones de La Marmota, aunque resulta lógico pensar que la disponibilidad de agua era un elemento importante para una actividad de este tipo. Conviene, sin embargo, mantener esta explicación como una posibilidad y no como un hecho demostrado por el acta.

    La empresa que aparece en aquella documentación era Destilerías Mauricio Carbonell, S.A., con domicilio en la calle Valencia 503 de Barcelona. La documentación municipal demuestra que el Ayuntamiento autorizó aquella instalación, pero todavía no podemos afirmar que la caldera llegara finalmente a funcionar durante los cinco años previstos. Tampoco sabemos todavía cuánto espliego se destiló, quiénes lo recogían, qué cantidad se pagaba por él ni qué destino tuvieron las esencias obtenidas. Son precisamente algunas de las preguntas que quedan abiertas y que pueden permitirnos seguir avanzando en esta investigación.

    Sin embargo, la historia no aparece únicamente en los documentos. Al compartir esta investigación en el grupo Historia de Estadilla, surgieron varios testimonios de personas que recuerdan directamente aquella actividad. Ignacio Cera recuerda que cada año, posiblemente a finales de agosto o durante el mes de septiembre, llegaba un operario que se instalaba durante varios días en el margen de un campo de almendros. Allí le llevaban el espliego recogido en la Sierra de la Carrodilla para realizar el destilado. María Jesús Cera también recuerda perfectamente cómo se realizaba aquella actividad y explica que la caldera era grande y que se instalaba cuando era necesario, permaneciendo allí hasta que había producto suficiente para elaborar la esencia que se necesitaba. Recuerda además que, siendo muy jóvenes, ella y otras muchachas acudían muchas tardes a la fuente y se llevaban allí la merienda mientras se realizaba la elaboración.

    Otro de los recuerdos aporta un detalle sobre la propia instalación. Según Ignacio Cera, la que se montaba en Estadilla era más pequeña y estaba formada por «una olla y el alambique». Su recuerdo describe una instalación que se montaba temporalmente durante los días en que se realizaba la destilación. Estos testimonios son especialmente valiosos porque permiten acercarnos a una escena que los libros de actas municipales nunca podrían recoger: la llegada del operario, el montaje de la instalación, el espliego que llegaba desde la sierra y varios días de trabajo para obtener la esencia.

    También sabemos que esta actividad tenía paralelos en otros lugares. En El Grado, según la información que hemos podido localizar, durante aquellos años la recogida de espliego silvestre también llegó a convertirse en una alternativa de ingresos, especialmente para jóvenes que lo recogían y lo vendían a la empresa. Con el tiempo, según esos testimonios, el espliego silvestre fue disminuyendo y, al no existir una tradición de cultivarlo, aquella actividad terminó desapareciendo. Este dato resulta interesante como contexto, aunque todavía necesitamos más documentación para saber exactamente cómo se desarrolló la actividad en Estadilla y si ambas experiencias estuvieron directamente relacionadas.

    Por ahora, lo que podemos afirmar con seguridad es que el 15 de diciembre de 1961 el Ayuntamiento de Estadilla autorizó a Destilerías Mauricio Carbonell, S.A. la instalación de una caldera para destilar espliego en las inmediaciones de la fuente de La Marmota, mediante un contrato de cinco años y por un aprovechamiento del agua de 1.250 pesetas anuales. A ello se suman los recuerdos de vecinos que aseguran haber visto aquella destilación y recuerdan cómo el espliego llegaba desde la Sierra de la Carrodilla y cómo la instalación permanecía allí durante varios días.

    La investigación continúa abierta. Se ha contactado con Carbonnel, empresa que mantiene la continuidad histórica de aquella compañía, para intentar averiguar si conserva documentación, fotografías, contratos o cualquier otro material relacionado con aquella actividad. También será necesario seguir revisando los libros de actas municipales de los años posteriores a 1961, especialmente hasta 1967, para comprobar si aparecen nuevos datos sobre la instalación, el pago del canon, su funcionamiento o su desaparición.

La memoria de quienes lo vieron

    A veces una historia aparece primero en un documento y después vuelve a la vida gracias a quienes todavía la recuerdan. En este caso, los libros de actas nos han permitido descubrir que aquella actividad existió al menos sobre el papel, mientras que los testimonios recogidos en Historia de Estadilla nos permiten imaginar cómo era aquella destiladora temporal y cómo el espliego de la Sierra de la Carrodilla llegaba hasta Estadilla para convertirse allí en esencia. Son recuerdos que merece la pena conservar, porque quizá dentro de unos años ya no quede nadie que pueda contarlos de primera mano.

    ¿Y hasta dónde pudieron viajar aquellos aromas? Quizá algún día podamos saberlo. El espliego se recogía en la Sierra de la Carrodilla y llegaba hasta Estadilla, donde durante unos días se montaba la instalación para realizar la destilación. Quizá aquellas flores silvestres de la Carrodilla terminaron convertidas en esencias que viajaron mucho más lejos de nuestro pueblo, hasta las ciudades y quién sabe si hasta los grandes salones de la época. Por ahora solo podemos imaginarlo. Pero quizá aquellos aromas de la Carrodilla viajaron mucho más lejos de lo que jamás llegaron a imaginar quienes recogían el espliego.

Fuentes: Archivo Municipal de Estadilla, Libro de Actas del Ayuntamiento, sesión de 15 de diciembre de 1961. Testimonios de Ignacio Cera y María Jesús Cera, recogidos durante la investigación en el grupo Historia de Estadilla en agosto de 2026

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