ERMITA DE LORETO NUESTRA CAPILLA
Al final de la cuesta de la calle de la Iglesia, en Estadilla, hay sitio para lo espectacular y también para lo discreto. Allí, casi escondida y apoyada sobre la propia roca, se encuentra la pequeña capilla de la Virgen de Loreto. Una construcción sencilla, humilde, pero llena de historia y recuerdos para muchas generaciones de estadillanos.
Nada más llegar a este rincón, una vecina me preguntó:
—¿Quiere ver la capilla?
Dije que sí y, en menos de un minuto, me encontraba de tertulia junto a dos mujeres de Estadilla, sentadas al sol, que es donde mejor se está por las mañanas. Una de ellas decía considerarse vieja; la otra, simplemente mayor. Ambas eran bisabuelas, que ya es una categoría.
Me contaron que antiguamente la imagen tenía una capilla más grande situada en mitad de la calle, pero que terminó derribándose porque dificultaba el paso. La pequeña ermita actual se construyó entonces en el lugar donde hoy permanece. También me explicaron que ellas, junto a otra vecina, continúan encargándose de su cuidado y mantenimiento, aunque dudan que las generaciones más jóvenes sigan algún día esa tradición.
La actual capilla conserva todavía algunos elementos de la anterior ermita, como la campana, el rosetón situado sobre la puerta y la pequeña imagen de la Virgen.
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| Campana y roseton originales |
A sus pies puede verse un escudo fechado en 1536, mientras que uno de los laterales de la capilla aprovecha directamente la pared natural de la roca, convirtiéndola en una pequeña ermita casi rupestre.
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| Interior de la actual ermita "rupestre" de Loreto |
Este lugar formaba además parte de una de las antiguas puertas de las murallas de la villa. Murallas para proteger el pueblo y también el castillo que ocupaba la parte alta del casco urbano. Pascual Madoz ya escribía a mediados del siglo XIX que “aún se conservan algunos restos”. Mariano Badía Buil, en su libro Estadilla, cabeza de la Baronía de Castro, señalaba el enorme valor estratégico de esta fortaleza para controlar la margen izquierda del Cinca, describiéndola como “un baluarte defensivo prácticamente inexpugnable”.
Durante siglos, Estadilla contó con numerosas pequeñas capillas repartidas por sus calles. Entre ellas estaban las de San Lorenzo, situada en el antiguo hospital; Santo Cristo, en la casa de José Gil; San Miguel, que llegó a tener cofradía propia; San Martín; Nuestra Señora del Portal; la Asunción; el Rosario o Santiago.
Hoy únicamente permanecen la ermita de Loreto, la de Santiago en el barrio del Romeu y la hornacina de la Asunción en la calle Llenado, pequeños recuerdos de aquel patrimonio religioso popular que formó parte de la vida cotidiana del pueblo.
La historia de la Virgen de Loreto es también una de las tradiciones más curiosas y extendidas del cristianismo. Según la tradición, la Santa Casa donde vivieron la Virgen María, Jesús y San José en Nazaret fue trasladada milagrosamente por los ángeles desde Palestina hasta Europa a finales del siglo XIII para protegerla de las invasiones.
Primero habría llegado a Dalmacia y posteriormente a Italia, a un lugar rodeado de laureles que terminaría dando nombre a Loreto. Allí se levantó uno de los grandes centros de peregrinación mariana de Europa y la devoción a la Virgen se extendió durante siglos por numerosos lugares, entre ellos Estadilla.
La tradición popular afirmaba que la casa había sido transportada por el aire, motivo por el cual la Virgen de Loreto terminó siendo nombrada patrona de los aviadores.
Quizá por eso, esta pequeña capilla escondida al final de la cuesta conserve todavía algo especial. No solo por la historia de la Virgen, sino porque sigue siendo uno de esos rincones donde aún sobreviven la memoria, las conversaciones al sol y el cariño silencioso de quienes continúan cuidando las pequeñas historias de Estadilla.
Fuentes de la información
- Wikipedia
- Hemeroteca del Diario del Alto Aragón
- Así fuimos, así vivimos, de Mariano Badía Buil
- Fotografías de Pepe Barón Hidalgo y estadilla.com






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