MUJERES DE ESTADILLA PARA LA HISTORIA
Muchas personas pasan a la historia por hechos bélicos, descubrimientos científicos, obras literarias o grandes cargos políticos. Sin embargo, pocas veces se reconoce a quienes, desde la humildad y el anonimato, salvaron parte de la memoria de un pueblo.
Desde aquí queremos recordar a dos hermanas de Estadilla: Agustina y María Cambra Bardají, conocida esta última por todos como Marieta.
Marieta era una mujer soltera que, cuando ocurrieron los hechos, trabajaba en casa Chías y ayudaba también al párroco Antonio, ya que era profundamente religiosa. El sacerdote vivía junto a sus padres en “casa Genaro”, la actual panadería Tineta de la localidad. Su hermana Agustina, mayor que ella, estaba casada.
Ambas vivieron los difíciles años de la Guerra Civil en Estadilla y fue entonces cuando realizaron un gesto de enorme valor que todavía hoy merece ser recordado.
En aquellos días, numerosos documentos parroquiales se encontraban amontonados frente a la iglesia, preparados para ser quemados. Entre ellos estaban los antiguos libros bautismales y otros registros eclesiásticos de la villa.
Fue entonces cuando Agustina y Marieta tuvieron la valentía y la inteligencia de actuar. Con la excusa de que necesitaban papel para encender el fogaril y calentar la casa, consiguieron llevarse los documentos antes de que fueran destruidos. Aquella sencilla explicación fue suficiente para poder sacarlos de allí sin levantar sospechas.
Los libros quedaron escondidos en “casa Genaro”, posiblemente con el conocimiento o apoyo del propio párroco Antonio. Los familiares aseguran que permanecieron ocultos bajo el tejado de la vivienda durante toda la guerra.
Solo por conservar aquellos documentos, ambas arriesgaron sus propias vidas.
Gracias a su gesto, una vez finalizada la Guerra Civil, los libros pudieron devolverse nuevamente a la parroquia, donde todavía hoy se conservan. Actualmente constituyen uno de los archivos parroquiales más antiguos y mejor conservados de la provincia, permitiendo además reconstruir buena parte de la genealogía de numerosas familias de Estadilla.
Después de la guerra, Marieta se casó y marchó a vivir a Huesca. Quienes la conocieron recuerdan que fue una mujer extraordinariamente generosa, hasta el punto de acoger en su propia casa a muchas personas de Estadilla que se trasladaban a la capital.
Marieta falleció el 6 de septiembre de 1978 en Huesca y los periódicos de la época ya la recordaban como una persona muy querida y estimada por sus cualidades humanas.

Quizá algún día Agustina y Marieta Cambra Bardají reciban el reconocimiento que merecen y puedan formar parte de esa lista de mujeres ilustres vinculadas a nuestra tierra, junto a nombres tan conocidos como Petronila de Aragón, Violante de Hungría o Ana Francisca Abarca de Bolea.
Porque gracias a ellas no solo se salvaron unos libros.
Se salvó una parte de la memoria de Estadilla.

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