TIMOTEO EL PERSONAJE MAS DIVERTIDO DE ESTADILLA



UN PERSONAJE SIMPÁTICO

Muchos han sido los vecinos de Estadilla que, pese al paso de los años, todavía continúan presentes en las conversaciones y recuerdos de la gente del pueblo. Algunos por anécdotas curiosas, otros por su forma de ser y muchos porque supieron ganarse, casi sin pretenderlo, un lugar especial en la memoria popular.

La revista Buñero tuvo hace años una bonita iniciativa: recuperar algunos de aquellos personajes entrañables para acercarlos también a las generaciones más jóvenes y evitar que sus historias terminaran desapareciendo con el tiempo.

El primer personaje elegido fue “Timoteo”, un hombre que llegó a vivir a Estadilla y que, alrededor del año 1918, dejó una huella imposible de borrar.

Los más ancianos del lugar contaban que Timoteo era extremadamente delgado, de largos cabellos y abundante barba, que con los años fue tomando tonos blanquecinos y le daba un aspecto poco habitual para la época. Llegó a Estadilla para trabajar como electricista y encargarse del alumbrado público, pero terminó convirtiéndose en uno de esos personajes populares que todo el mundo recuerda con cariño.

Igual que apareció un día en el pueblo casi sin hacer ruido, también desapareció tiempo después dejando tras de sí innumerables anécdotas y gratos recuerdos.

Quienes lo conocieron coincidían en que Timoteo rebosaba alegría y sabía contagiarla a cuantos convivían con él. Le encantaba estrenar traje, aunque, según decían con humor, no se lo quitaba hasta haberlo “consumido” completamente.

Timoteo se hospedaba en la antigua casa “Gambiaso”, situada en la Plaza Mayor. Una de las bromas más recordadas ocurrió cuando varios mozos cubrieron un carro con mantas, dejando únicamente un pequeño agujero para poder observar el interior. Aprovechando la situación y su fama de bromista, Timoteo se desnudó por completo y se introdujo dentro del carro. Los jóvenes hacían mirar discretamente a los vecinos y curiosos que pasaban por allí, provocando el lógico asombro de unos y las carcajadas de otros.

Otra de las historias más comentadas sucedió durante una de aquellas reuniones que antiguamente se organizaban para “hablar con los espíritus”. A una de ellas asistieron D. Salvador Heredia, general retirado del ejército español, y D. Perico Marro. En plena sesión nocturna aparecieron de repente dos figuras vestidas con túnicas blancas, disfrazadas de espíritus, sembrando el desconcierto entre los asistentes…

Por uno de aquellos balcones de la Plaza Mayor llegó incluso a descolgarse Timoteo en alguna de sus ocurrencias más recordadas.

Años después de publicarse estas historias, una investigación permitió descubrir más datos reales sobre este personaje tan singular. Su nombre completo era Timoteo Morana Lastrada. Había nacido en 1881 y su primera residencia oficial en Estadilla aparece registrada en 1911, en la calle Bellostas.

Probablemente llegó acompañado de un hermano llamado Cándido, ya que en el padrón municipal ambos aparecen vinculados a la fábrica de electricidad de la localidad.

En mayo de 1917 Timoteo aparece incluso citado en la prensa de la época, durante una visita oficial realizada a la villa por el diputado Antonio Aura Boronat, siendo invitado a la recepción organizada en su honor.

Quizá Timoteo no realizó grandes gestas históricas ni dejó riquezas materiales, pero consiguió algo mucho más difícil: permanecer durante más de un siglo en la memoria y en las sonrisas de todo un pueblo.



Por uno de estos balcones se descolgó Timoteo







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