El parto de la mula: la historia que convirtió a Estadilla en noticia


    En los años previos a la Guerra Civil, cuando el campo marcaba el ritmo de la vida en los pueblos del Somontano, ocurrió en Estadilla un hecho tan extraño que todavía hoy sigue recordándose como una de las historias más curiosas de la localidad. El protagonista fue Manuel Macarulla Adillón, agricultor de la conocida “Casa el Jardinero”, un hombre acostumbrado al trabajo duro y a convivir diariamente con los animales que daban sustento a las familias rurales de la época.

    Como cualquier labrador de aquellos años, Manuel dependía de su mula para arar las tierras. El animal era imprescindible en las tareas agrícolas y pasaba largas jornadas trabajando entre campos y caminos. Nadie podía imaginar que aquella misma mula acabaría protagonizando un episodio insólito que haría correr rumores por todo el pueblo y despertaría incluso el interés de la prensa.

    La historia sitúa los hechos entre 1932 y 1936. Después de una jornada de trabajo en el campo, Manuel guardó a la mula en el corral junto al burro que también tenía en casa. Durante la noche, unos ruidos extraños alertaron al matrimonio, que bajó rápidamente pensando que ocurría algo grave. La sorpresa fue enorme al descubrir que la mula acababa de parir una cría viva. En aquel tiempo la mayoría de la gente consideraba imposible que una mula pudiera reproducirse, ya que se trataba de un animal híbrido. Por eso la noticia causó una enorme conmoción en Estadilla y en otros pueblos cercanos.

    El nacimiento de aquel pequeño animal despertó todo tipo de comentarios. Muchos vecinos acudieron únicamente para comprobar con sus propios ojos que aquello era real. La cría, conocida popularmente como “pollino”, se convirtió durante semanas en motivo de conversación en tabernas, plazas y reuniones familiares. Lo que comenzó como una sorpresa en un corral acabó transformándose en una pequeña celebridad local.

    La repercusión fue tan grande que la historia trascendió el ámbito del pueblo. Según recuerdan las crónicas conservadas, tanto la mula como su cría fueron exhibidas en varias ferias y llegaron a atraer la atención de fotógrafos y curiosos. Incluso el reconocido fotógrafo Gallifa se desplazó hasta Estadilla para inmortalizar aquella rareza que parecía desafiar las creencias populares de la época. Aquella fotografía se conserva hoy dentro del patrimonio documental de la Universidad de Zaragoza, convirtiéndose en uno de los testimonios gráficos más singulares relacionados con la memoria popular de Estadilla.

    Más allá de lo anecdótico, el relato refleja también cómo era la vida rural en Aragón durante la primera mitad del siglo XX. Los animales no eran únicamente herramientas de trabajo; formaban parte esencial de la economía doméstica y de la vida cotidiana. Un acontecimiento extraordinario relacionado con ellos podía convertirse fácilmente en noticia y permanecer vivo durante generaciones gracias a la tradición oral y a documentos gráficos conservados hasta nuestros días.

    Décadas después, “El parto de la mula” continúa siendo una de esas historias que mezclan sorpresa, memoria popular y tradición campesina. Un episodio singular que demuestra cómo un hecho inesperado ocurrido en un pequeño corral de Estadilla terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más recordadas del pueblo.

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