ESTADILLA "TODOS A UNA"
Estadilla, 1984:
Un pueblo donde “todos a una” no era solo un lema
En 1984, el periodista Antonio Abarca retrataba Estadilla en un reportaje publicado en la revista Zimbel bajo un título tan sencillo como revelador: “Todos a una”.
Hoy podemos recuperar este testimonio gracias a personas como Mariano Badía Buil, que durante años guardó recortes de prensa y ha permitido conservar pequeñas y grandes historias del pueblo.
Un pueblo unido por la costumbre de ayudarse
El reportaje arranca con la fiesta de San José, cuando los quintos celebraban su paso a la edad adulta. Entre humor, pintadas y tradición, aparece un detalle significativo: las chicas también empezaban a celebrar su mayoría de edad, reflejo de un cambio social en marcha.
Pero más allá de la anécdota, el autor deja una de las frases más potentes del texto:
“Ser insolidario en Estadilla es un lujo que nadie se puede permitir.”
No era una frase hecha. Era una forma de vivir.
La acequia del Regano: esfuerzo colectivo convertido en identidad
Uno de los grandes orgullos del pueblo era la acequia del Regano, construida por sus antepasados hace más de dos siglos, atravesando incluso la montaña para llevar el agua a campos y huertas.
Su importancia fue tal que quedó reflejada en la tradición oral. Cuando un vecino, Juan de las Heras, se opuso al paso del agua, el pueblo respondió con una copla que ha quedado como memoria colectiva:
A pesar de Juan de las Herasel agua para por Las EspillerasSu finca, que no regó, fue llamadaLa Maldición.
El motivo era claro: en una comunidad donde el agua significaba vida, anteponer el interés individual al común tenía consecuencias, incluso en forma de recuerdo popular.
Una “sociedad de sociedades”
Abarca describe Estadilla como una auténtica “sociedad de sociedades”, donde prácticamente todos los vecinos participaban en varias entidades.
Aquí aparecen nombres clave:
- Gaudencio Sancho, veterinario y fundador en 1915 del Sindicato Agrícola
- Daniel Menal, sindicalista y memoria viva del pueblo
El Sindicato Agrícola llegó a contar con 274 socios y ofrecía servicios esenciales como Caja Rural o seguros para animales de labor, evitando la usura en tiempos difíciles.
En su local podía leerse otra frase que resume bien el espíritu de la época:
“Respeta las ideas de los demás para que las tuyas sean respetadas.”
Junto a estas instituciones, la vida colectiva se completaba con numerosas asociaciones: regantes, cazadores, cabezas de familia o el club de fútbol.
Especial mención merece la sociedad La Aurora, motor cultural del pueblo: organizaba bailes, actividades y llegó incluso a construir unas piscinas sin ayudas externas, solo con el esfuerzo de los vecinos.
Deporte, esfuerzo y comunidad
El deporte era otra expresión de esa unión.
El fútbol, en Primera Regional, movilizaba a todo el pueblo. El campo, los vestuarios o la iluminación no llegaron por grandes inversiones externas, sino por algo más cercano: aportaciones vecinales, préstamos sin interés y apoyo del Ayuntamiento.
Además, ante la falta de profesor de Educación Física en la escuela, la iniciativa volvió a surgir desde dentro: la Asociación de Cabezas de Familia, junto al Ayuntamiento, contrató a un especialista para fomentar la actividad física.
Lengua, identidad y memoria
El reportaje recoge también una parte muy valiosa: la identidad lingüística.
En Estadilla se hablaba estadillano, una variedad local que convivía con el castellano. Personas como Fidel Peiró, taxista, eran ejemplo de su buen uso.
El propio texto recoge palabras como: mitxón (pájaro), cotxo (perro), sillón (botijo)
Y tradiciones como la de poner motes a los forasteros, recordada por Villegas con un dicho popular:
“Si pasén per portal del Sol no has siu bautizau,fele cuenta que no hayas estau.”
Un Ayuntamiento basado en el acuerdo
En el plano político, el Ayuntamiento —con Domingo Plana como alcalde— estaba formado por concejales del PSOE y del PAR, pero con una característica poco común: los acuerdos se alcanzaban antes de votar
De nuevo, el consenso por encima de la división.
Un pueblo con raíces… y futuro
El reportaje deja una última idea que resume todo:
Y también con un vínculo que no se rompe: muchos vecinos, aunque vivieran fuera, seguían sintiendo el pueblo como propio, soñando con volver algún día a la Plaza del Sol.
Fuente: Antonio Abarca, “Todos a una”, revista Zimbel, 1984
Archivo y conservación: Mariano Badía Buil
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