I LEOPOLDO ROMEO Y LAS DIETAS DE LOS DIPUTADOS
Porque
recuperar la historia de quien fue Leopoldo Romeo Sanz, si no
nació en Estadilla, es muy sencillo; yo siempre digo, que la historia de
Estadilla, la hicieron, aquellos que nacieron, se bautizaron, casaron,
fallecieron, vivieron, veranearon, trabajaron, escribieron, hablaron o
simplemente la nombraron y han utilizado el nombre de Estadilla en sus vidas. A
Leopoldo Romeo cuando le nombraban a su padre en los periódicos, le
decían que era hijo de Bernabé Romeo de Estadilla (Huesca), por
lo tanto, le debemos un espacio a Leopoldo
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| Leopoldo Romeo Sanz |
La
historia es pasada, pero no esta pasada, la historia la ponemos de moda cuando
la contamos, si no la contamos la dejaremos pasar. Ellos hicieron el pasado, a
nosotros nos toca la misión de “que no pase el pasado”.
Primero
y solo para aquellos que no recuerdan quien fue Leopoldo Romeo Sanz,
una breve y rápida localización en nuestra historia. Leopoldo Romeo y
Sanz, como dicen sus apellidos, fue hijo de Bernabé Romeo y
Belloc natural de Estadilla y de Enriqueta Sanz y Sanz, nacido en Zaragoza
y lugar donde actualmente tiene una calle dedicada Leopoldo Romeo
Al ser
hijo de Bernabé Romeo arrastró el nombre de su padre y con ello
la localidad de Estadilla, como hemos dicho.
Sigo
diciendo que lo nuestro no es escribir algo nuevo, si no que, lo escrito, no
se olvide y por ello a continuación redactamos el articulo entero.
El
Compostelano, de julio de 1922
CONTRA
LAS DIETAS A DIPUTADOS
Dice Leopoldo Romeo en Informaciones:
“Es
preciso que digamos las cosas como son. Todos los diputados lo somos por la razón
convincente de que nos conviene serlo. A unos, por su carrera política; a
otros, por sus asuntos; a otros, por la categoría social; a otros, por su
necesidad de tener libertad de exponer su pensamiento; lo cierto es que a todos
nos conviene ser diputados. A nadie le obligan a serlo, y es un cargo
voluntario y honorífico. ¿A santo de que convertirle en retribuido, cuando la
ley Electoral dice que es cargo gratuito? El 90 por 100 de los diputados no van
al Congreso a otra cosa que a decir sí o no cuando les conviene o cuando se lo
mandan el Gobierno o sus jefes. ¿No será un sarcasmo darles mil pesetas
mensuales precisamente cuando acaba de regresar el Rey de Las Jurdes y estamos diciendo en el periódico que toda España es un conjunto de Jurdes necesitadas de civilización?
¿Con
que autoridad vamos a negarnos a justísimos aumentos de sueldos y a
imprescindibles consignaciones para servicios, a la misma hora que en una sesión
secreta nos asignamos mil pesetas, sin más razón que el ser soberano para votar
el presupuesto del Congreso de los Diputados?


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