PIEDRAS DE LA SIERRA DE ESTADILLA EN HUESCA
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Mucho y poco se ha hablado de las canteras de Estadilla, pero lo que sí queremos hacer es recuperar su historia y recordar los lugares donde fueron a parar sus piedras. Hace unos días, en el artículo escrito por Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez, publicado en este blog y titulado “Verano de 1801”, encontré en uno de sus apéndices unos detalles que me hicieron comprobar si todavía perduraba aquello que allí se describía.
El documento decía así:
“Por el mismo tiempo, extrajeron piedras jaspeadas para el Altar de Nuestra Señora del Rosario de la iglesia de Santo Domingo, de Huesca; y algunas para el Altar Mayor de la Compañía, hoy San Vicente el Real.”
Y a partir de ahí me dirigí a nuestra capital. Mi primera parada fue la iglesia de San Vicente el Real, donde encontré al párroco sentado en un banco junto a la entrada. Me presenté y le comenté que venía de Estadilla para averiguar si el mármol del Altar Mayor procedía de nuestras canteras. Era una persona joven y, por su acento, parecía ser de América del Sur. Me respondió que no lo sabía, pero que podía acercarme al altar entrando por la sacristía.
Estuvimos observándolo conjuntamente y le pedí permiso para hacer algunas fotografías, a lo que accedió amablemente. La visita fue breve, pero muy satisfactoria.
Pasados unos días, regresé de nuevo a Huesca y esta vez visité la iglesia de Santo Domingo y San Martín. Era la primera vez que entraba en ella y la sorpresa fue enorme. Accedí de manera silenciosa por uno de sus laterales, recorriendo poco a poco cada capilla y observando sus detalles, que no describiré aquí porque este artículo no pretende centrarse en ello, aunque dejaré el enlace de Wikipedia donde se explica con profundidad.
Crucé la nave principal y llegué hasta la Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Allí me quedé completamente inmóvil ante su espectacularidad: grandes dimensiones, una magnífica cúpula central, azulejos, relieves de yeso, un impresionante retablo dorado y policromado… todo ello apoyado sobre el mármol jaspeado de Estadilla.
Sentado en uno de los bancos se encontraba un hombre que me indicó que podía acceder al interior de la capilla. Le pregunté si conocía su historia y entonces se presentó como Fernando Samitier, párroco de la iglesia.
Le expliqué que venía desde Estadilla porque tenía un documento que… apenas me dejó terminar la frase cuando me confirmó que el mármol situado a los pies del retablo procedía efectivamente de las canteras de Estadilla.
Volví a quedarme sorprendido. Mis ojos y mis oídos estaban completamente atentos mientras él comenzaba a describirme con detalle la historia y las características de la capilla.
No puedo redactar aquí toda la descripción de la Capilla del Rosario, pero sí puedo afirmar que el artículo escrito por Ernesto es totalmente cierto y, lo más importante, que nuestro mármol sigue todavía allí.
Antes de despedirme, le pregunté si algún día podríamos organizar una visita con un grupo de Estadilla para que él mismo nos explicara la iglesia, la Capilla del Rosario y la presencia de nuestras piedras, parte también de nuestra identidad.
Entonces me preguntó mi nombre, porque con la emoción del momento ni siquiera me había presentado. Finalmente, él mismo volvió a presentarse correctamente como Fernando Altemir y me dejó su teléfono de contacto.
Justo antes de marcharme retomamos la conversación y me habló de las numerosas visitas realizadas a la parroquia por la poetisa Teresa Ramón Palacio, gran devota del Cristo del Perdón, situado frente a la Virgen del Rosario. También me comentó su amistad con el padre del saxofonista estadillano Chavi Naval.

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