Puerto Rico le dedicó un puente; Estadilla aún le debe un homenaje


 

Íñigo Abad y Lasierra: un estadillano 

entre los cien personajes más importantes de la historia de Puerto Rico

    Cuando hablamos de personajes ilustres nacidos en Estadilla, pocos nombres poseen una proyección internacional comparable a la de Fray Íñigo Abad y Lasierra (1745-1813). Sin embargo, resulta llamativo que mientras su figura es reconocida a miles de kilómetros de Aragón, en la isla de Puerto Rico, su recuerdo pase prácticamente desapercibido en su localidad natal.

    Una prueba de la importancia histórica de Abad y Lasierra aparece en el libro 100 Outstanding Puerto Ricans (100 Puertorriqueños Ilustres), obra del historiador Federico Ribes Tovar publicada en 1976. El volumen reúne a cien personalidades consideradas fundamentales para comprender la historia de Puerto Rico, desde los caciques taínos anteriores a la llegada de los españoles hasta intelectuales, científicos, artistas, políticos y patriotas de los siglos XIX y XX.

    Entre nombres tan destacados como Juan Ponce de León, José Campeche, Ramón Power y Giralt, Eugenio María de Hostos, Ramón Emeterio Betances, José de Diego, Pedro Albizu Campos o Julia de Burgos, aparece también Fray Íñigo Abad y Lasierra. No era puertorriqueño. Había nacido en Estadilla. Sin embargo, el propio libro reconoce que algunas de las personas seleccionadas no nacieron en la isla, pero ejercieron una influencia decisiva en su desarrollo histórico. Ese fue precisamente el caso del religioso aragonés.

    Abad y Lasierra llegó a Puerto Rico en el siglo XVIII acompañando al obispo Manuel Jiménez Pérez. Durante años recorrió la isla prácticamente de extremo a extremo, observando pueblos, costumbres, actividades económicas, recursos naturales y formas de vida. Fruto de ese trabajo surgió una de las obras fundamentales para el conocimiento del Puerto Rico colonial: la Historia geográfica, civil y natural de la isla de San Juan Bautista de Puerto Rico.

    Gracias a sus descripciones, los historiadores han podido reconstruir cómo era la sociedad puertorriqueña en una época de la que existen relativamente pocas fuentes tan completas. Su trabajo constituye hoy una referencia indispensable para estudiar la isla durante el siglo XVIII.

    No es casualidad, por tanto, que Puerto Rico haya conservado su memoria. De hecho, una de las principales infraestructuras de la ciudad de Coamo lleva su nombre: el Puente Fray Íñigo Abad y Lasierra, una muestra de reconocimiento público hacia quien ayudó a documentar la historia y la realidad de la isla.

    La pregunta surge de forma inevitable: ¿qué ocurre en Estadilla?

    Mientras en Puerto Rico se recuerda a este hijo de la villa y se le dedica una importante obra pública, en su localidad natal su presencia resulta discreta para la relevancia histórica que alcanzó. No existe un gran espacio interpretativo dedicado a su figura, ni un centro de estudio, ni una ruta patrimonial que permita al visitante conocer quién fue aquel estadillano que terminó formando parte del reducido grupo de personajes esenciales de la historia puertorriqueña.

    Y no estamos hablando de una figura menor. Estamos hablando de un hombre cuyo trabajo fue considerado suficientemente importante como para ser incluido entre las cien personalidades más relevantes de Puerto Rico, compartiendo páginas con gobernadores, libertadores, poetas, científicos, obispos y líderes políticos que marcaron el devenir de toda una nación.

    Quizá ha llegado el momento de que Estadilla vuelva la mirada hacia uno de sus hijos más universales. La recuperación de su memoria no debería entenderse únicamente como un acto de justicia histórica, sino también como una oportunidad cultural y educativa. En tiempos en que muchas localidades buscan elementos diferenciadores de su patrimonio, pocas pueden presumir de haber dado origen a un personaje cuya obra sigue siendo citada por investigadores y cuya memoria permanece viva al otro lado del Atlántico.

    Puerto Rico ya reconoció hace tiempo la importancia de Fray Íñigo Abad y Lasierra. Tal vez ahora sea el momento de que Estadilla haga lo mismo.


 Fuente: Federico Ribes Tovar, 100 Outstanding Puerto Ricans (1976). La obra incluye a Fray Íñigo Abad y Lasierra entre las cien personalidades más relevantes de la historia puertorriqueña.


Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PRISIONERO DE ANNUAL

INAGURACION DEL CAMPO DE FUTBOL

EL ENTIERRO DE BERNABÉ ROMEO