LA INAUGURACIÓN DEL TELÉFONO EN ESTADILLA
LA INAUGURACIÓN DEL TELÉFONO EN ESTADILLA
El 18 de julio de 1960 quedó grabado en la memoria de Estadilla como una de aquellas jornadas extraordinarias que durante décadas siguieron recordándose entre los vecinos del pueblo. La inauguración del servicio telefónico supuso todo un acontecimiento social y popular, hasta el punto de que el Diario del Alto Aragón describió el recibimiento vivido aquel día como “apoteótico”.
Después de años deseando disponer de teléfono, la villa veía finalmente cumplida una aspiración largamente esperada. En apenas ocho días se habían realizado todos los trámites necesarios para instalar una centralita preparada inicialmente para diez conexiones y hasta treinta teléfonos, un número muy reducido si se tiene en cuenta que Estadilla superaba entonces los 1.500 habitantes.
La expectación fue enorme. Según relataba la prensa de la época, el pueblo entero y numerosos vecinos de localidades cercanas se prepararon para celebrar el acontecimiento “de forma que no hubiera precedentes”. Dos kilómetros antes de llegar a la localidad comenzaba ya el recibimiento oficial: primero motoristas, después tractoristas y finalmente ciclistas del Frente de Juventudes escoltaron el vehículo en el que viajaban el gobernador civil José Riera Aísa y el prelado de la diócesis.
Las carreteras y accesos estaban completamente llenos de gente que vitoreaba sin descanso a las autoridades. El periódico describía una auténtica marea humana intentando acercarse al gobernador, hasta el punto de desplazar a muchos de los acompañantes entre empujones y oleadas de público. Las calles aparecían cubiertas de banderolas, colgaduras y arcos decorativos con frases de agradecimiento dedicadas al señor Riera. Según la crónica, el aspecto de las calles recordaba al de un túnel formado por papeles y adornos que cruzaban de unas casas a otras.
La música también tuvo un papel protagonista durante toda la jornada. Estadilla, definida en el propio artículo como “un pueblo de músicos”, recibió a las autoridades con el himno nacional interpretado por varias orquestas locales, que continuaron amenizando el acto con diferentes composiciones. Ya en la Casa Ayuntamiento, una rondalla dedicó coplas alusivas al gobernador.
Uno de los momentos más emotivos del día llegó cuando el niño Ramón Cereza se adelantó al micrófono para recitar una poesía escrita por Teresa Ramón y dedicada al gobernador civil. El Diario del Alto Aragón destacaba cómo aquellos versos emocionaron profundamente a los asistentes, convirtiéndose en una de las imágenes más recordadas de la inauguración.
Tras la lectura de la poesía intervino el alcalde de Estadilla, señor Peirón, agradeciendo la visita y la mejora conseguida para la localidad. A continuación tomó la palabra el delegado regional de Telefónica, quien explicó los trabajos realizados para poner en marcha la centralita y anunció nuevas instalaciones telefónicas en otros pueblos de la provincia.
Finalmente, el gobernador civil pronunció un discurso en el que agradeció el extraordinario recibimiento recibido en Estadilla y elogió el cariño demostrado por los vecinos. También anunció un ambicioso plan de instalación de 220 teléfonos en distintas localidades de la provincia de Huesca.
Poco antes de finalizar la jornada, varias niñas vestidas con traje regional ofrecieron al gobernador distintos cestos con frutos y dulces típicos, poniendo así el broche a una celebración que terminó con las mismas muestras de entusiasmo y afecto que habían acompañado la llegada de las autoridades.
Otro artículo publicado posteriormente resumía aquel ambiente afirmando que en Estadilla “no había protocolo ni rigideces formalistas”, sino únicamente “la expresión completa de unos sentimientos” nacidos de la ilusión colectiva por disponer finalmente de servicio telefónico.
La recuperación de esta historia fue posible gracias a María Jesús Cera, quien aportó además un interesante recuerdo familiar relacionado con la antigua centralita telefónica. Según explicaba, la instalación se encontraba en una vivienda particular de la Calle Mayor, concretamente en la casa de Joaquín Bafaly, siendo gestionada por él y por su esposa. En total se instalaron únicamente treinta teléfonos para toda la población, correspondiendo a su casa el número 26.
Hoy, más de sesenta años después, aquellas crónicas permiten recuperar no sólo la llegada del teléfono a Estadilla, sino también la imagen de un pueblo completamente volcado en celebrar un avance que entonces simbolizaba modernidad, comunicación y futuro.
Fuentes
- Hemeroteca del Diario del Alto Aragón.
- Testimonio de María Jesús Cera.
- Imagen Mariano Badia
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| Imagen de Pixabay.com |


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