LA FUENTE DEL LAVADERO




    La conocida “Fuente de los Doce Caños”, llamada actualmente “Fuente del Lavadero”, ha sido durante siglos uno de los lugares más importantes y monumentales de Estadilla. Su origen exacto todavía continúa siendo desconocido, aunque antiguos documentos ya hablaban de ella como una obra singular cuya construcción algunos atribuían a romanos o árabes.

    En escritos del año 1779 se describía de la siguiente manera:

“Es una fuente caudalosa con una estatua y doce leones de piedra, que arrojan mucha copia de agua, y el sobrante corre por conductos subterráneos a un grande lavadero, de donde se reparte para regar una dilatada y deliciosa vega, y una campiña, que forma un bosque de olivos, pasando del valle al llano por unas grandes minas; cuya obra es muy singular, y se ignora si fue obra de romanos o árabes”.

    Otros documentos posteriores también hacían referencia a sus doce leones de piedra y añadían que:

“Por doce cabezas de leones arroja otros tantos caños por su boca”.

    Actualmente el caudal de la fuente puede alcanzar aproximadamente los 60 litros por segundo, manteniendo además durante todo el año una temperatura prácticamente estable de entre 15 y 16 grados, resultando incluso más cálida en invierno que en verano.

    El agua llega hasta la fuente a través de un túnel excavado en la roca de unos 35 metros de longitud. Desde allí continúa recorriendo acequias semienterradas que durante siglos sirvieron para regar huertos y campos de la vega de Estadilla.

    La fuente conserva una inscripción con la fecha de 1735 y está considerada una de las construcciones hidráulicas más monumentales del Somontano. Sus pilastras moduladas, los capiteles decorados con rosetas y los arcos de medio punto conservan todavía un elegante estilo neoclásico.

    En la parte central superior aparece el escudo de la Baronía de Castro, actual escudo de Estadilla, aunque curiosamente los cuarteles parecen encontrarse invertidos, probablemente por una interpretación errónea entre la derecha visual y la derecha heráldica del escudo.

    

    Como curiosidad histórica, la fecha de 1735 coincide aproximadamente con la demolición de la ermita de Santa María de la Balsa, que se encontraba ya muy deteriorada y cuyas piedras fueron reutilizadas posteriormente para la construcción de la antigua iglesia parroquial.



    El sistema interno de distribución del agua también resulta muy curioso. La presión constante de los caños se consigue mediante un sistema de tabiques interiores colocados a distintas alturas, haciendo que cuando uno de los depósitos se llena el agua pase al siguiente y así sucesivamente, manteniendo siempre el flujo continuo de los surtidores.

    La fuente y sus aguas transformaron además la vida agrícola de Estadilla. Fueron especialmente famosos los melones y las calabazas cultivados gracias a estos regadíos.

    Junto a la fuente se encuentra el lavadero, otro de los lugares tradicionales de la localidad. Los primeros lavaderos estaban situados prácticamente a ras del suelo y las mujeres lavaban de rodillas para ejercer más presión sobre la ropa. Con el paso del tiempo fueron elevados parcial o totalmente para facilitar el trabajo, aunque continuaron utilizando la misma agua procedente de la fuente.

    Todavía hoy el lavadero sigue siendo utilizado ocasionalmente por algunos vecinos.

    En aquella época, Estadilla contaba además con industria de paños bastos y diferentes documentos mencionan el hallazgo de antigüedades romanas y góticas en la localidad. Incluso se decía que parte de los paños enviados desde España hacia las tropas destinadas en Cuba procedían de esta villa.

    Porque la Fuente de los Doce Caños no fue solamente una fuente: fue agua para vivir, lavar, regar, trabajar y hacer crecer durante siglos la historia de Estadilla












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